19 de febrero de 2026
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Gaza desplegará 5.000 policías en 60 días para sustituir a Hamás

Alí Shaath, economista palestino y director de la Comisión Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), anunció el jueves en la reunión inaugural de la Junta de Paz en Washington la movilización de una fuerza policial palestina de 5.000 agentes en un plazo de 60 días.

El anuncio forma parte de la segunda fase del plan de 20 puntos presentado por el expresidente Donald Trump para Gaza, cuyo objetivo declarado es transferir el control del territorio desde Hamás hacia una estructura de gobernanza con supervisión internacional vinculada a Estados Unidos.

Shaath, ex viceministro de la Autoridad Palestina, reconoció que la CNAG opera en condiciones extremadamente adversas. Gran parte de la Franja de Gaza quedó gravemente dañada tras dos años de conflicto que, según organismos palestinos y confirmaciones israelíes, dejaron al menos 70.000 palestinos muertos.

La creación de la nueva fuerza policial responde a la primera de cuatro prioridades definidas por la comisión tecnócrata: restablecer la seguridad bajo una única autoridad, una sola ley y el control de las armas. Las otras prioridades son reactivar la economía, garantizar una ayuda humanitaria sostenible y restablecer servicios básicos como electricidad, agua, salud y educación.

El director de la Junta de Paz, el diplomático búlgaro Nikolai Mladenov, informó que alrededor de 2.000 personas solicitaron unirse a la fuerza de transición, que sería entrenada en Egipto y operaría bajo la autoridad civil de la CNAG. Mladenov subrayó que es esencial desmantelar a todas las facciones armadas en Gaza y centralizar el control de las armas en una autoridad civil única, para lo cual consideró necesaria la implementación completa del plan de 20 puntos.

La Junta de Paz, presentada por Trump como una alternativa a Naciones Unidas, celebró su primera reunión con la participación de casi 50 países, superando los 27 miembros fundadores. No obstante, la ausencia de potencias de Europa occidental y el rechazo del Vaticano, México y varios países latinoamericanos mostraron grietas en el respaldo internacional al mecanismo impulsado por Estados Unidos.

La junta está dirigida por una estructura ejecutiva que incluye a figuras como Marco Rubio, Jared Kushner, el exprimer ministro británico Tony Blair y el enviado especial Steve Witkoff, entre otros.

El plan de 20 puntos, presentado en septiembre de 2025 junto al primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, condiciona un alto el fuego al desarme completo de Hamás, a la liberación de rehenes israelíes y a la creación de una zona libre de terrorismo en Gaza.

El documento prevé la formación de un gobierno de transición bajo supervisión internacional, un programa masivo de reconstrucción y, eventualmente, la posibilidad de avanzar hacia la creación de un Estado palestino, aunque Netanyahu ha rechazado esa última opción.

El principal obstáculo para implementar el plan es el desarme de Hamás, que ejerce control efectivo sobre Gaza desde 2007. Israel fijó un plazo de 60 días para que el movimiento entregue todas sus armas, incluidas armas ligeras como fusiles AK-47. El Departamento de Estado de Estados Unidos reconoció que la desmilitarización es el desafío central del proceso.

En contraste, Khaled Meshaal, alto dirigente de Hamás, rechazó el desarme total y propuso únicamente una congelación de las armas, argumentando que desarmarse equivaldría a privar al pueblo palestino de su esencia.

La situación se complica por las continuas violaciones del alto el fuego. El ejército israelí controla más del 50% del territorio de Gaza y mantiene su objetivo de una desmilitarización total. El Ministerio de Salud de Gaza, administrado por Hamás, reportó al menos 601 palestinos muertos por acciones israelíes desde el inicio de la tregua en octubre de 2025.

Mladenov advirtió que enviar a un comité tecnócrata mientras persistan los enfrentamientos comprometería su efectividad. Anunció la creación de una Oficina del Alto Representante para Gaza, que él encabezaría provisionalmente, con el fin de intentar eliminar los obstáculos que enfrentará la CNAG al asumir el control civil y administrativo del enclave.

Trump anunció que Estados Unidos contribuiría con 10.000 millones de dólares para la reconstrucción de Gaza, y nueve países árabes se comprometieron a aportar otros 7.000 millones. Indonesia, Marruecos, Albania, Kosovo y Kazajistán ofrecieron tropas para la Fuerza Internacional de Estabilización prevista en el plan, aunque ningún gobierno ha formalizado compromisos definitivos sobre el número de efectivos ni el alcance de su mandato.

El modelo propuesto recuerda experiencias previas de administración internacional, como en Timor Oriental, Kosovo, Bosnia e Irak. Sin embargo, la falta de representación palestina en la junta ejecutiva internacional y la imposición de estructuras de gobernanza de arriba hacia abajo han generado escepticismo sobre la viabilidad del proyecto; la experiencia muestra que los diseños excesivamente verticales con limitada legitimidad local suelen producir estabilidad precaria.

La CNAG, compuesta por 15 tecnócratas palestinos, no tiene función política y se limitará a la gestión logística y administrativa civil.

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