20 de febrero de 2026
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Knysna: de ícono turístico a emergencia hídrica

Knysna, ubicada en el corazón de la conocida Garden Route, es una ciudad sudafricana famosa por su entorno natural y su atractivo turístico. Con aproximadamente 100.000 habitantes, se extiende a lo largo de una franja costera de unos 150 kilómetros en el sur del país. A pesar de su popularidad entre visitantes nacionales e internacionales, la ciudad atraviesa actualmente una de las crisis más graves de su historia reciente, según informó BBC News.

La ciudad enfrenta una crisis hídrica provocada por una sequía que ha reducido drásticamente los niveles del embalse principal, lo que ha limitado el suministro tanto para la población como para las actividades económicas. El embalse Akkerkloof, fuente principal de agua de Knysna, llegó a contar con reservas estimadas para solo 20 días, una situación alarmante para una comunidad urbana.

Ese escenario ha hecho temer la llegada de un “día cero”, es decir, el momento en el que se agotan las reservas de agua y el suministro urbano queda interrumpido, alterando de forma radical la vida cotidiana. Ante esa posibilidad, las autoridades declararon el estado de desastre, reflejo de la gravedad y urgencia del problema.

Las causas de la crisis son múltiples. Además de los efectos del cambio climático, se detectaron deficiencias en la infraestructura: alrededor del 55% del agua potable se pierde por fugas en la red de tuberías. Ese porcentaje apunta a una red envejecida y mal mantenida, incapaz de proteger el recurso en un contexto de escasez.

Como respuesta, las autoridades aplicaron restricciones estrictas y asignaron fondos de emergencia. Desde enero rigen medidas como la reducción de presión en la red y la prohibición de regar jardines, llenar piscinas o lavar embarcaciones con agua municipal. El racionamiento fija un límite de 50 litros por persona al día, muy por debajo del promedio de 142 litros diarios registrado en el Reino Unido, con el objetivo de alargar las reservas disponibles y evitar el “día cero”.

El gobierno nacional aportó una ayuda de emergencia de 1,25 millones de dólares destinada a reparar siete pozos y una planta desalinizadora, además de la perforación de un pozo adicional a corto plazo. Entre las acciones inmediatas también figura la instalación de contadores de agua donde faltan o están dañados, para mejorar el control del consumo en hogares y empresas.

Paralelamente se analizan soluciones a largo plazo, como el reciclaje de agua y la construcción de un nuevo embalse; estos proyectos están siendo evaluados por hidrólogos con el ánimo de aumentar la resiliencia de la ciudad frente a futuras crisis.

Organizaciones no gubernamentales, como Gift of the Givers, distribuyen diariamente miles de litros mediante camiones cisterna, priorizando a quienes no pueden costear alternativas para acceder al agua. “Hay una gran gratitud por parte de la gente cuando llegamos”, afirmó a la BBC Mario Ferreira, coordinador local de Gift of the Givers. Ferreira añadió que preocupa que la población llegue a normalizar esta situación como forma de vida.

Expertos advierten que lo que ocurre en Knysna refleja un problema más amplio en Sudáfrica, donde millones de personas no cuentan con acceso regular a agua corriente en sus domicilios.

BBC News recuerda que Ciudad del Cabo estuvo cerca del “día cero” durante la sequía de 2018. “Para millones de personas en Sudáfrica, el ‘día cero’ es cada día; existe ahora. La mitad de la población no tiene agua corriente en sus hogares”, afirmó el Dr. Ferial Adam, del grupo de campaña Watercan. “Definitivamente creo que vamos a ver cada vez más informes de ciudades con dificultades para conseguir agua”, agregó.

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