En el contexto del conflicto entre Ucrania y Rusia, dos soldados norcoreanos capturados por fuerzas ucranianas en territorio ruso enfrentan un futuro incierto.
Ambos permanecen retenidos en Ucrania desde hace más de un año y han solicitado protección internacional, alegando que su regreso a Corea del Norte pondría en peligro extremo tanto sus vidas como las de sus familiares.
Los prisioneros piden asilo en Corea del Sur, que consideran la única alternativa segura frente a la posibilidad de represalias.
Las autoridades norcoreanas instruyen a sus militares a no rendirse bajo pena de severos castigos. Los dos detenidos, capturados en la región de Kursk, han expresado su temor a ser repatriados.
Uno de ellos, entrevistado por la prensa surcoreana, indicó que la mayoría de sus compañeros optó por el suicidio antes de ser apresados y declaró: “Mi supervivencia me coloca en una posición crítica frente a Pyongyang”.
El caso atrajo la atención de organismos internacionales. El relator especial de la ONU sobre Derechos Humanos en Corea del Norte pidió a Ucrania que no devuelva a los soldados a un lugar donde podrían ser sometidos a tortura y castigos ejemplares.
Los antecedentes en Corea del Norte muestran que quienes regresan tras ser prisioneros suelen enfrentar trabajos forzados y son tratados como enemigos del régimen, una situación que, según la Asociación Coreana Libre, sigue afectando a quienes desafían las órdenes del gobierno.
La doctrina de Pyongyang no solo castiga a los soldados capturados, sino que también extiende las sanciones a sus familiares. El testimonio de la exiliada norcoreana Kim Eujin advierte que la rendición se considera una afrenta con consecuencias para varias generaciones.
En ese marco, los prisioneros aseguran que no temen al combate en sí, sino las repercusiones que su captura podría tener sobre sus allegados.
El gobierno de Corea del Sur, cuya constitución reconoce a los norcoreanos como ciudadanos, mantiene una postura ambigua frente a la solicitud de asilo.
Activistas y especialistas sostienen que la cautela de Seúl obedece a consideraciones geopolíticas y al intento de no agravar las tensiones con Pyongyang, una prioridad reflejada en la política oficial surcoreana.
La falta de un acuerdo entre Ucrania y Corea del Sur prolonga la incertidumbre. Un informe del Instituto Coreano para la Unificación Nacional advirtió que la ausencia de diálogo directo entre los gobiernos podría llevar a Ucrania a transferir la custodia de los soldados a Rusia, aumentando la probabilidad de que terminen en manos norcoreanas.
Paralelamente, la relación militar entre Moscú y Pyongyang se ha fortalecido: Corea del Norte habría enviado miles de soldados al frente ruso y, a cambio, recibido equipamiento avanzado y asesoría para el desarrollo de su arsenal.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, expresó su preocupación por el acceso de las tropas norcoreanas a conocimientos de guerra moderna que, según él, podrían ser trasladados de regreso a Corea del Norte y aumentar la capacidad militar del régimen.
(Con información de DW)

