21 de febrero de 2026
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Eslovaquia amenazó con cortar el suministro eléctrico de emergencia a Ucrania por la interrupción del petróleo ruso

El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, dio un ultimátum a Ucrania: si el lunes no se restablece el tránsito de petróleo ruso hacia su país, ordenará suspender el suministro eléctrico de emergencia que Eslovaquia presta a Ucrania.

La medida responde al corte del oleoducto Druzhba —la principal vía para el petróleo ruso hacia Europa Central—, interrumpido desde el 27 de enero tras un ataque ruso en el oeste de Ucrania.

El Druzhba transporta alrededor de dos millones de barriles diarios; su paralización ha colocado a Eslovaquia y Hungría, los dos miembros de la Unión Europea más dependientes del crudo ruso, en una situación crítica. Ambos gobiernos han exigido a Kiev la pronta reanudación del flujo.

Fico atribuyó la crisis al daño en el oleoducto y acusó al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de adoptar una actitud hostil hacia Eslovaquia por no apoyar la guerra.

El primer ministro afirmó que, según su criterio, Zelenski primero interrumpió el suministro de gas a Eslovaquia y ahora habría cortado también el suministro de petróleo, lo que, dijo, genera pérdidas y problemas logísticos para el país.

Fico recordó que Eslovaquia ha prestado ayuda humanitaria desde el inicio del conflicto, ha acogido a unos 180.000 ucranianos y ha celebrado reuniones bilaterales de alto nivel.

Pese a ello, advirtió que no aceptará una relación “unidireccional” y subrayó la condición soberana y la dignidad de Eslovaquia y de su gobierno.

La postura eslovaca contó con el respaldo inmediato del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, quien también amenazó con cortar el suministro eléctrico a Ucrania si no se restablece el tránsito de petróleo ruso.

Orbán advirtió en un acto en Békéscsaba que una parte importante de la electricidad que consume Ucrania procede de Hungría y que la suspensión del suministro podría acarrear graves problemas en ese país.

El conflicto energético derivó en una decisión política cuando Eslovaquia y Hungría bloquearon un préstamo de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania por parte de la Unión Europea, alegando que su seguridad energética está en riesgo.

Especialistas del sector indicaron que Eslovaquia aportó alrededor del 18% de las importaciones eléctricas récord de Ucrania el mes pasado; el operador estatal Ukrenergo situó esa participación en el 17%, mientras que Hungría habría cubierto el 45%.

Este escenario se produce en un contexto de ataques continuos a la infraestructura energética ucraniana, que han dejado a millones de personas sin electricidad durante el invierno.

Desde octubre, los bombardeos han destruido centrales y redes de transmisión, provocando apagones prolongados y aumentando la dependencia de Ucrania respecto a la importación de electricidad desde la Unión Europea.

Eslovaquia y Hungría solicitaron a Croacia el uso del oleoducto Adria como ruta alternativa para el suministro, pero el ministro croata de Economía, Ante Sušnjar, rechazó la petición.

El trasfondo revela una división en la Unión Europea sobre la estrategia frente a Rusia y la dependencia energética de algunos Estados: mientras la mayoría del bloque ha reducido drásticamente las compras de energía rusa desde el inicio de la guerra, Hungría y Eslovaquia mantienen vínculos energéticos con Moscú.

(Con información de Europa Press, Reuters y Político)

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