26 de febrero de 2026
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Tercera ronda de conversaciones indirectas entre EEUU e Irán en Ginebra

Irán y Estados Unidos celebrarán este jueves en Ginebra una tercera ronda de negociaciones nucleares indirectas, en medio de advertencias sobre una posible acción militar estadounidense y de amenazas del régimen iraní contra el presidente estadounidense, Donald Trump.

La delegación iraní estará encabezada por el ministro de Exteriores Abás Araqchí y la estadounidense por el enviado especial Steve Witkoff, con la participación de Jared Kushner. Las conversaciones, mediadas por el canciller omaní Badr bin Hamad al Busaidi, siguen a dos encuentros previos en Omán y en Ginebra.

Aunque ambos lados hablaron de “avances” en reuniones anteriores, no coincidieron en sus líneas rojas. Washington exige la suspensión total del enriquecimiento de uranio y límites al alcance de los misiles iraníes para impedir que puedan alcanzar a Israel; Teherán solo acepta restricciones a cambio del levantamiento de sanciones.

Medios estadounidenses describen la cita como “una última oportunidad” para lograr un acuerdo antes de que Trump concrete sus advertencias sobre una intervención militar. Estados Unidos desplegó dos portaaviones, varios destructores y decenas de cazas en las cercanías de Irán, en el mayor despliegue militar en la región desde la guerra de Irak.

Irán advirtió que, si Estados Unidos ataca, considerará todas las bases estadounidenses en Oriente Medio como objetivos legítimos, lo que pondría en riesgo a decenas de miles de efectivos. Además amenazó con atacar a Israel, lo que aumenta la posibilidad de una nueva escalada bélica tras la guerra de 12 días del año pasado.

El diálogo llega en medio de un cruce de declaraciones públicas. Trump acusó a Irán de intentar desarrollar misiles con capacidad para alcanzar territorio estadounidense y de trabajar en la reconstrucción de su programa nuclear, que Washington había atacado el año anterior.

En su discurso sobre el Estado de la Unión, Trump afirmó: “Ya han desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y nuestras bases en el extranjero, y están trabajando para construir misiles que pronto llegarán a los Estados Unidos de América”.

El presidente advirtió que está dispuesto a emplear la fuerza si las conversaciones fracasan. “Mi preferencia es resolver este problema a través de la diplomacia, pero una cosa es segura: nunca permitiré que el principal patrocinador del terrorismo del mundo tenga un arma nuclear”, dijo.

Teherán rechazó las afirmaciones del mandatario y las calificó de “grandes mentiras”.

Trump también aseguró que 32.000 personas murieron durante la represión de las protestas de enero en Irán; el régimen reconoce alrededor de 3.100 fallecidos y la organización opositora Human Rights Activists, con sede en Estados Unidos, eleva la cifra a cerca de 7.000.

El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baghaei, respondió que las alegaciones sobre el programa nuclear, los misiles balísticos y el número de víctimas en los disturbios son “simplemente la repetición de ‘grandes mentiras’”.

Teherán sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos y niega cualquier intención de fabricar armas atómicas. El ministro de Exteriores, Abás Araqchí, reiteró que Irán no desarrollará bajo ninguna circunstancia armas nucleares y que no renunciará a su derecho a la tecnología nuclear con fines civiles.

Araqchí, al frente de la delegación iraní en Ginebra, dijo que asistirá a la cita “con la determinación de alcanzar un acuerdo justo y equitativo en el menor tiempo posible”.

Por su parte, el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, afirmó que el régimen iraní “se niega” a dialogar sobre su programa de misiles balísticos, una situación que consideró “un gran problema” a pocas horas del inicio de la nueva ronda de conversaciones.

La República Islámica insiste desde hace décadas en que su programa nuclear persigue únicamente fines pacíficos y niega cualquier intención de construir armas nucleares.

En una conferencia de prensa en San Cristóbal y Nieves, el secretario de Estado señaló que el presidente prefiere soluciones diplomáticas y describió la jornada siguiente como una serie de conversaciones que espera sean productivas, pero advirtió que habrá que abordar temas más allá del programa nuclear.

El vicepresidente estadounidense JD Vance declaró: “El principio es muy simple: Irán no puede tener un arma nuclear”.

El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) afirma que Irán mantuvo un programa de armas nucleares hasta 2003. Antes del ataque de junio, Irán había estado enriqueciendo uranio hasta un 60% de pureza, un nivel cercano al requerido para obtener uranio de grado armamentístico, que se sitúa en torno al 90%.

Hace siete días, Trump dijo en la reunión inaugural de la “Junta de Paz” que Washington “puede que tenga que ir un paso más allá” si no se alcanza un acuerdo, y añadió: “Ustedes lo sabrán probablemente en los próximos 10 días”. Según ese plazo, quedaban tres días.

(Con información de EFE)

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