26 de febrero de 2026
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Guionista de Los Simpson donó su fortuna para salvar animales

La serie animada Los Simpson, estrenada en 1989, se convirtió en un fenómeno global que transformó la industria del entretenimiento. Detrás de ese éxito estuvo Sam Simon, cuyo trabajo en la producción le permitió acumular una fortuna superior a los cien millones de dólares.

Su nombre trascendió la televisión cuando, tras recibir un diagnóstico terminal, decidió dedicar la mayor parte de su patrimonio a la protección animal, una causa que definió el tramo final de su vida y su legado público.

Simon y su éxito con Los Simpson

Gracias al impacto de Los Simpson, Sam Simon logró una posición económica que le permitió ir más allá de sus necesidades personales. Según reportes, fue generoso con sus exesposas y, paralelamente, orientó recursos a la defensa de los animales.

En 2000 se vinculó a PETA y dos años después creó la Sam Simon Foundation, a la que destinó millones cada año para financiar proyectos de protección animal.

Con base en California, la fundación ofrecía atención médica y cirugías a perros y gatos rescatados, brindaba refugio gratuito y entrenaba perros de asistencia para personas con necesidades especiales.

Simon explicó en diversas ocasiones que su intención era sufragar tratamientos y operaciones de animales abandonados. Estas acciones sostenidas en el tiempo consolidaron su imagen como benefactor dentro del movimiento de protección animal.

El destino de su fortuna

En 2012 Sam Simon recibió un diagnóstico de cáncer de colon avanzado. Al comprender que su vida tenía un límite, decidió legar la mayor parte de su patrimonio a la Sam Simon Foundation, luchando para preservar y fortalecer la organización antes de su fallecimiento.

Antes de morir, destinó más de 100 millones de dólares a la fundación, asegurando la continuidad de programas de rescate, atención veterinaria y formación de perros de asistencia, lo que marcó un precedente en la filantropía vinculada a la industria del entretenimiento.

Su legado incluyó indicaciones concretas para el cuidado de sus propios animales, en especial de un perro con necesidades médicas especiales, cuyo cuidado encomendó al adiestrador Tyson Kilmer.

Simon estipuló que Kilmer recibiría 140.000 dólares anuales para cubrir los gastos médicos del animal; este acuerdo tuvo que ser defendido ante los administradores de la herencia y refleja el empeño de Simon por que sus recursos siguieran beneficiando a los más vulnerables.

Sam Simon Foundation

Las iniciativas de la Sam Simon Foundation se extendieron más allá de la atención clínica: apoyó campañas de concienciación, servicios veterinarios móviles y programas de adopción responsable. La fundación ofreció refugio gratuito a numerosos perros y rescató animales que de otro modo habrían sido sacrificados.

Gracias al respaldo financiero de Simon, la organización mantuvo una labor constante en defensa de miles de animales en situación crítica, combinando rescate directo con acciones de sensibilización y prevención.

El caso de Sam Simon ejemplifica cómo una figura pública canalizó su influencia y recursos hacia la transformación de una causa concreta. Mientras otros optaron por distintas inversiones o formas de filantropía, Simon concentró su atención en la protección animal hasta el final de su vida.

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