Francisco Núñez Muller, capitán de la Selección Argentina de handball de playa, proyecta ambición y confianza de cara al Mundial que se disputará en Croacia a mediados de junio. Según sus palabras, el equipo apunta a “pelear puestos importantes” y va “por todo”, afrontando cada partido con la mentalidad de ganar paso a paso. Rememoró además la actuación en el anterior Mundial, donde Argentina terminó octava y llegó a jugar un partido decisivo contra el campeón europeo, Hungría, que se resolvió por penales: “Fuimos a penales, estuvimos a la altura”.
Los antecedentes recientes del equipo avalan ese optimismo. En el clasificatorio de Santa Fe, Argentina obtuvo la medalla de plata y mostró rendimientos destacados, incluida una victoria frente a Brasil en la fase inicial. A su vez, en el Global Tour de fin de año la selección logró un bronce significativo tras vencer a una de las potencias del deporte, Croacia. Estos resultados reflejan una evolución sostenida del plantel.
Núñez Muller atribuye esa mejora a un proceso de recambio generacional bien gestionado. A los 28 años es uno de los jugadores más veteranos y explica que entró en un grupo con mayor edad que, con esfuerzo y pocos recursos, ayudó a pavimentar el crecimiento actual. “Somos un equipo que como selección viene creciendo un montón, tenemos varios pibes jóvenes”, señaló, recordando que hoy muchos jugadores de 20, 21 o 22 años ya cuentan con cuatro o cinco torneos e incluso algún Mundial, lo que los pone a un nivel internacional alto pese a su juventud.
El capitán subraya también la importancia de fortalecer las inferiores y ofrecer herramientas para que los jóvenes puedan desarrollarse tanto en lo deportivo como en lo personal. Ese apoyo institucional y formativo, dice, permite que los talentos emergentes construyan una carrera sostenible y lleguen a ser jugadores de élite.
Asumir la capitanía es, para él, un sueño y una responsabilidad. Destaca el orgullo que siente al representar a la selección: “Haberme formado como jugador dentro de una selección fue increíble… Cada vez que llevo a mi casa y tengo la camiseta para mí es un orgullo gigante”. Ese sentimiento lo comparte con compañeros como el arquero Ramiro Fernández, quien expresó tras competir que no comprendía plenamente la emoción de vestir la camiseta hasta haberlo vivido: “La realidad es que es muy distinto”.
En conjunto, la Selección Argentina de handball de playa llega al Mundial con confianza, experiencia acumulada y una base joven que promete continuidad. El liderazgo de los referentes y el crecimiento de las inferiores serán claves para intentar mejorar la performance y alcanzar objetivos mayores en Croacia.

