El presidente Donald Trump confirmó este domingo que las fuerzas estadounidenses hundieron nueve embarcaciones de la Marina iraní y dañaron en gran medida el cuartel general naval de Irán durante el ataque masivo realizado el sábado contra el régimen.
En su mensaje en la plataforma Truth Social, Trump afirmó haber sido informado de que se destruyeron y hundieron nueve barcos iraníes, algunos de ellos de tamaño e importancia considerables.
Agregó que la operación continuará y que esperan hundir más embarcaciones; además aseguró que el cuartel general naval quedó en gran parte destruido, aunque afirmó que, en general, la Marina iraní “está bastante bien”.
También dijo que está dispuesto a dialogar con los dirigentes iraníes, sin precisar cuándo ni con quiénes tendría esas conversaciones, según una entrevista publicada por la revista The Atlantic.
Trump explicó que Irán ha mostrado interés en hablar y que él aceptó, y sostuvo que muchas de las personas con las que se negociaba ya han muerto; criticó a los dirigentes iraníes por haber intentado aprovecharse de la situación.
Estas declaraciones se conocieron poco antes de que el Pentágono confirmara las primeras bajas estadounidenses en la campaña: tres militares muertos y cinco heridos de gravedad.
El presidente también expresó su convicción de que un levantamiento popular contra el régimen iraní es inminente, citando celebraciones en las calles de Irán y entre la diáspora en ciudades como Nueva York y Los Ángeles. Sin embargo, al ser preguntado sobre si Estados Unidos prolongaría los bombardeos para apoyar una eventual rebelión, evitó responder de forma concreta y dijo que evaluaría la situación en el momento en que ocurra.
Ante consultas sobre nuevas amenazas iraníes contra suelo estadounidense, Trump se negó a ofrecer detalles. En cuanto al impacto económico del conflicto, restó importancia a proyecciones negativas y señaló que, de haber salido mal, podría haberse producido un gran aumento en el precio del petróleo; además afirmó que la situación no afectaría las perspectivas republicanas en las elecciones de medio término, sosteniendo que la economía es la mejor que han tenido.
La disposición al diálogo contrasta con la violencia en curso: Israel lanzó una nueva serie de bombardeos sobre Teherán y prometió una “cadena de ataques sin interrupciones”, mientras que los Guardianes de la Revolución iraníes habrían lanzado al menos ocho oleadas de misiles y drones contra Israel y bases en el Golfo. El saldo en Israel ascendió a al menos diez muertos, entre ellos nueve fallecidos en Beit Shemesh, en el ataque más letal en suelo israelí desde el inicio del conflicto.
El ataque del sábado fue la segunda operación conjunta entre la administración Trump e Israel en ocho meses. En junio de 2025, una campaña de 12 días dañó gravemente las defensas aéreas, el liderazgo militar y el programa nuclear iraní. En esta ocasión, los ataques habrían eliminado al propio líder supremo y a gran parte del alto mando; Irán constituyó un triunvirato de transición hasta que la Asamblea de Expertos designe un nuevo líder, y el presidente Masoud Pezeshkian calificó la venganza como “un deber y un derecho legítimo” de la república islámica.
Trump concluyó la entrevista recordando el largo historial de enfrentamientos entre Estados Unidos e Irán: señaló que, durante 47 años, se ha intentado actuar contra ese régimen y que ahora la situación se ha revertido.

