Un juez de Santiago del Estero ordenó extender la prisión preventiva del único sospechoso del asesinato de Ramona Emilia Medina, ocurrido a mediados de febrero en Termas de Río Hondo. El cuerpo de la víctima apareció incompleto —faltaban el torso, los brazos y el cráneo— y presentaba signos de incineración.
La resolución se adoptó en una audiencia celebrada en el Centro Judicial Termas, donde expusieron sus argumentos la Fiscalía y la defensa. La abogada de L. R. B., de 38 años, solicitó la excarcelación por “falta de elementos probatorios suficientes”, pero el Ministerio Público Fiscal, representado por la fiscal Dahiana Pérez Vicens, pidió que continuara detenido. El juez avaló ese pedido y dispuso la prórroga de la detención sin plazos establecidos.
El cuerpo fue hallado envuelto en una frazada y con quemaduras, por lo que las pericias intentan determinar si la destrucción fue causada por el fuego o por animales. El hallazgo se produjo tras la denuncia por desaparición presentada por la familia: Medina había salido de su casa para asistir a los corsos y no había regresado. En el operativo intervinieron la división Búsqueda de Personas y la Comisaría 50.
La investigación avanzó tras la declaración de un remisero que dijo haber visto a una mujer sentada en la galería de una vivienda y a un hombre que intentaba incorporarla. Esa pista motivó un allanamiento solicitado por el fiscal Gustavo Montenegro en una casa de las calles San Martín e Italia, en el barrio Herrera El Alto. En ese procedimiento la Policía detuvo al señalado por el conductor y secuestró dos teléfonos celulares, uno de los cuales pertenecía a Medina. La causa fue caratulada como presunto femicidio.
El recuerdo de la hija
Edith, la hija de Medina, expresó su dolor y sorpresa por enterarse del hecho a través de redes sociales. Recordó que, la última vez que vio a su madre, esta le pidió que le alcanzara la cartera antes de salir a los corsos; ese gesto quedó como su último recuerdo de ella. Edith dijo conocer la relación de su madre con el sospechoso, pero no había tenido trato directo con él y desconoce detalles sobre su conducta. Lamentó que vecinos hayan sabido más sobre él y que, de haberlo sabido antes, habría actuado de otra manera.
Sobre la víctima, la hija contó que Ramona Emilia estaba jubilada desde hacía cinco años y que intentaba disfrutar de su familia y de sus nietos a pesar de problemas de salud. Había trabajado en una fábrica de alfajores y atendía un almacén en su casa, desde donde ayudaba a sus hijas y nietos. Edith dijo que su madre estaba feliz en sus últimos años y que eso le daba consuelo.

