El presidente estadounidense Donald Trump publicó el jueves en su red social Truth Social un mensaje en el que dejó claro que, a su juicio, el objetivo principal de la participación de Estados Unidos en el conflicto con Irán es impedir que Teherán obtenga armas nucleares.
Trump afirmó que, como presidente, su prioridad es detener a lo que calificó de “imperio malvado”, Irán, para que no disponga de armamento nuclear que pudiera amenazar a Medio Oriente y al mundo, y aseguró que no lo permitirá.
El mandatario también mencionó el impacto económico del conflicto: reconoció que el aumento del precio del petróleo beneficia a Estados Unidos como mayor productor mundial, aunque indicó que ese aspecto es secundario frente al objetivo de evitar la proliferación nuclear.
El pronunciamiento se produjo cuando la ofensiva conjunta israelí-estadounidense contra Irán cumplía 13 días, con ataques continuos sobre territorio iraní y una escalada que se ha extendido al Líbano, el golfo Pérsico y otros países de la región. Ese mismo jueves, el ejército israelí informó haber atacado el complejo Taleghan en Parchin, al sudeste de Teherán, vinculado al proyecto de armamento nuclear “Amad” de los años 2000.
La operación fue iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos con el propósito declarado de eliminar lo que Tel Aviv describió como la “amenaza existencial” del programa nuclear y de misiles balísticos iraní. Desde entonces, los bombardeos han alcanzado al menos tres instalaciones relacionadas con el programa nuclear, incluida la planta de enriquecimiento de Natanz.
Irán ha negado reiteradamente que busque desarrollar un arma nuclear, mientras que funcionarios israelíes sostienen que Teherán intensificó esos esfuerzos después de la guerra de 12 días del pasado junio. La comunidad internacional continúa dividida sobre el alcance real del programa atómico iraní.
El conflicto también ha tenido importantes efectos económicos globales. El cierre de facto del estrecho de Ormuz —por donde antes transitaba alrededor de una quinta parte del petróleo mundial— provocó lo que la Agencia Internacional de Energía calificó como “la mayor perturbación del suministro en la historia del mercado mundial del petróleo”, con una reducción de producción estimada en al menos 10 millones de barriles diarios. El precio del barril Brent rondaba los 92 dólares el jueves, tras haber alcanzado brevemente los 100 dólares.
En ese contexto, el enviado presidencial ruso Kirill Dmitriev se reunió en Florida con funcionarios de la administración Trump para abordar la crisis energética, y sostuvo que el mundo está comprendiendo “el papel clave” del petróleo y el gas rusos para estabilizar los mercados, en lo que Moscú busca aprovechar la coyuntura para presionar por el alivio de sanciones a su sector energético.

