Corea del Norte realizó una prueba de su sistema de lanzacohetes múltiples (MLRS) de “última generación”, informó la prensa estatal el domingo, un día después de que Seúl detectara el lanzamiento de cerca de diez misiles balísticos.
La prueba fue supervisada por el líder Kim Jong-un e incluyó, según la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA), 12 lanzacohetes múltiples de 600 mm de calibre y la participación de dos unidades de artillería.
Kim afirmó que el ejercicio causaría “inquietud” entre los enemigos de Pyongyang dentro de un radio de 420 kilómetros y que permitiría “comprender profundamente” el poder destructivo de un arma nuclear táctica.
La KCNA informó que los cohetes impactaron con “100% de precisión” un objetivo en una isla del Mar del Este de Corea (mar de Japón), situada a aproximadamente 364,4 km, y destacó la capacidad destructiva del ataque concentrado y el valor militar del sistema.
Las imágenes difundidas por la agencia muestran el lanzamiento y a Kim observando la prueba acompañado por su hija Kim Ju-ae y altos oficiales militares. Ju-ae ha sido mencionada en informes como posible sucesora en la línea de liderazgo.
Kim calificó el MLRS como un “arma muy letal pero atractiva”. El Estado Mayor Conjunto (JCS) de Corea del Sur reportó múltiples lanzamientos dirigidos al Mar del Este. La oficina presidencial surcoreana condenó los disparos, los consideró una “provocación que viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU” y pidió a Pyongyang que los suspenda.
Los lanzamientos se produjeron horas después de que el primer ministro surcoreano, Kim Min-seok, afirmara que el presidente estadounidense Donald Trump veía con buenos ojos la posibilidad de una reunión con el líder norcoreano.
El ejercicio norcoreano coincide con las maniobras anuales Freedom Shield entre Estados Unidos y Corea del Sur, que comenzaron el lunes en un contexto en el que Washington evalúa el despliegue de activos desde la península coreana hacia el Medio Oriente ante la escalada del conflicto con Irán.
Las maniobras Freedom Shield, que se extenderán hasta el 19 de marzo, contarán con la participación de aproximadamente 18.000 efectivos.
Según las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en Corea del Sur (USFK), estas operaciones de carácter defensivo buscan fortalecer la capacidad de respuesta de la alianza mediante ejercicios combinados, conjuntos y multidominio, incluyendo entrenamientos reales, simulaciones y ejercicios de campo para mejorar la preparación operativa.
Corea del Norte suele reaccionar con firmeza a estas maniobras, que considera ensayos de invasión y una expresión de la política hostil de Washington y Seúl.
Estados Unidos ha liderado durante décadas los esfuerzos internacionales para desmantelar el programa nuclear norcoreano; sin embargo, cumbres, sanciones y presiones diplomáticas han tenido resultados limitados.
En los últimos meses, la administración de Donald Trump intentó reactivar las conversaciones de alto nivel con Pyongyang y planteó la posibilidad de una cumbre con Kim Jong-un este año, en el marco de una visita presidencial prevista a China. En una gira por Asia en octubre, Trump dijo estar “cien por cien” dispuesto a reunirse con Kim, comentario que no recibió respuesta pública de Corea del Norte.
(Con información de )



