28 de marzo de 2026
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IA provoca retirada de casi 200 libros en escuela de Greater Manchester

Una escuela secundaria de Greater Manchester, en Inglaterra, retiró cerca de 200 libros de su biblioteca tras aplicar un proceso de censura asistido por inteligencia artificial; esa decisión también provocó la dimisión de la bibliotecaria, a la que se calificó como un “riesgo de protección” para los estudiantes, según informa Daily Mail.

La trabajadora, que habló bajo anonimato, denunció el uso de algoritmos para justificar la exclusión de títulos como 1984 de George Orwell o Crepúsculo de Stephenie Meyer. El procedimiento tuvo consecuencias laborales y alteró el acceso de los alumnos a ciertos materiales.

La organización Index on Censorship, que investigó el caso, documentó que la escuela recurrió a inteligencia artificial para generar resúmenes que explicaban cada exclusión.

Entre las obras retiradas figuran títulos diversos, como la autobiografía Becoming de Michelle Obama, El código Da Vinci de Dan Brown, la novela gráfica de 1984 ilustrada por Matyas Namai y The Notebook de Nicholas Sparks.

Index on Censorship obtuvo una lista de 193 libros marcados como potencialmente inapropiados; en ese documento la escuela reconocía la autoría artificial de las justificaciones: “Aunque la categorización fue generada por inteligencia artificial, considero que esta clasificación es en líneas generales precisa”.

Casi 200 libros prohibidos tras el análisis de la inteligencia artificial

El proceso se activó en noviembre de 2025, cuando la directora ordenó retirar el ensayo Men Who Hate Women de Laura Bates por considerarlo perjudicial por la “exposición de creencias misóginas”, según relató la bibliotecaria.

Aunque ese libro estaba en una sección restringida para alumnos mayores, el incidente dio lugar a una investigación interna sobre los criterios de selección y provocó el cierre temporal de la biblioteca.

Posteriormente la bibliotecaria recibió instrucciones estrictas de retirar cualquier título “no escrito para niños”, con “temas que pudieran resultar perturbadores” o considerado de “riesgo para la protección”.

La IA apuntó motivos concretos para vetos diversos: la novela gráfica 1984 fue señalada por temas de tortura, violencia y coerción sexual; Crepúsculo, recomendado normalmente para adolescentes, se consideró inapropiado por sus temas románticos maduros, tensión sexual y episodios de violencia entre vampiros y hombres lobo.

En el caso de Becoming se adujo la presencia de “temáticas políticas y raciales”; The Notebook se interpretó simplemente como un drama romántico sobre amor duradero y pérdida de memoria.

Soul Music de Terry Pratchett también fue retirada por referencias destinadas a público adulto que, según la IA, “podrían incluir material sexual, violencia, abuso, consumo de sustancias o temáticas psicológicamente delicadas”.

La lista incluía además libros de Zadie Smith (White Teeth), las memorias del actor Alan Rickman (Madly Deeply) y otras obras juveniles y de literatura contemporánea.

La bibliotecaria perdió su puesto y su carrera profesional

Tras la purga bibliográfica, la bibliotecaria fue sometida a una investigación disciplinaria y se presentó una denuncia ante las autoridades locales de protección infantil por supuestamente exponer a los alumnos a “contenido inapropiado”.

Bajo presión y alegando estrés laboral, la profesional solicitó baja médica y posteriormente presentó su renuncia. El consejo local mantuvo la denuncia y concluyó que la empleada no había seguido los protocolos de protección debido a la presencia de “varios libros” con contenido sensible, pese a que parte de esas adquisiciones habían contado con la aprobación de su supervisora directa.

Caroline Roche, presidenta del School Libraries Group (del Chartered Institute of Library and Information Professionals), calificó la decisión como una sobrerreacción que ha arruinado la carrera de la bibliotecaria y advirtió que, al tratarse de una acusación vinculada a protección, ella verá limitada su capacidad para volver a trabajar en una escuela.

Index on Censorship destacó la falta de directrices claras en las escuelas sobre la gestión de bibliotecas, que deja a los bibliotecarios expuestos a decisiones unilaterales de la dirección.

“Para Index, esta historia reviste un enorme interés público. Es un ataque sin precedentes a la libertad de lectura y la libertad intelectual, en el que medidas de protección se han tergiversado para amenazar y perseguir a una bibliotecaria escolar. Esta profesional ya no puede ejercer su labor”, declaró un portavoz de la organización.

Por el momento no consta que todos los títulos de la lista sigan vetados ni se ha registrado una respuesta oficial por parte de la escuela.

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