En una jornada de nueva escalada en Oriente Medio, los rebeldes hutíes de Yemen anunciaron un segundo ataque con misiles y drones dirigido contra territorio israelí.
El grupo insurgente denominó la acción “Batalla de la Yihad” y el portavoz militar hutí, Yahya Sarea, la comunicó en una declaración televisada emitida la noche del sábado.
La operación siguió a una primera ofensiva realizada esa misma mañana y marca la entrada formal de los hutíes en el conflicto que enfrenta a Irán y sus aliados con Estados Unidos e Israel desde el 28 de febrero, fecha de los primeros bombardeos.
Los hutíes controlan gran parte del noroeste de Yemen desde hace más de una década, tras expulsar al gobierno reconocido internacionalmente de la capital, Saná, lo que desencadenó una guerra civil y una prolongada crisis humanitaria.
Por su parte, las Fuerzas de Defensa de Israel informaron que derribaron uno de los drones e interceptaron un misil antes de que ingresaran a territorio israelí, sin reportar daños ni víctimas.
En su comunicado, el grupo hutí afirmó que la ofensiva se realizó “con la ayuda de Alá” y que alcanzó “sus objetivos”, y señaló que coordinó sus acciones con “sus hermanos muyahidines” en Irán y con Hezbolá en el Líbano.
Previo a estos ataques, Israel lanzó por la mañana una ofensiva aérea contra la sede de la Organización de Industrias Navales de Irán en Teherán y otras instalaciones militares clave, empleando alrededor de 50 cazas.
El objetivo declarado fue debilitar la capacidad iraní de desarrollo de armamento naval, degradar sistemas de defensa y reducir la amenaza militar regional. Al mismo tiempo, Israel amplió sus ataques a posiciones de Hezbolá en el Líbano, alcanzando más de 170 objetivos a lo largo de la frontera.
Según las Fuerzas de Defensa de Israel, la operación se centró en complejos vinculados a la producción de buques, submarinos y sistemas de armas, así como en plantas de misiles balísticos y almacenes de armamento.
La campaña pretende frenar el avance tecnológico militar iraní y proteger la supremacía aérea de Israel, en un contexto de tensión que se ha intensificado tras un mes de enfrentamientos.
En el frente libanés, cuatro divisiones israelíes participaron en la localización y destrucción de arsenales, túneles y puestos de lanzamiento vinculados a Hezbolá.
Según datos oficiales, el número de combatientes de Hezbolá abatidos supera los 800. Israel indicó que la ampliación de la ofensiva responde al aumento de amenazas y al lanzamiento de cohetes desde el Líbano, con el objetivo de reducir riesgos para su población.
(Con información de EFE)



