La planta de El Palomar de Stellantis enfrenta una desaceleración operativa y desafíos productivos.
La menor demanda en Brasil —mercado clave para las automotrices argentinas— se suma a problemas estructurales de competitividad.
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La planta de El Palomar enfrenta dificultades desde comienzos de año
Desde diciembre la actividad en El Palomar mostró señales de desaceleración: se extendió el período de vacaciones hasta fines de febrero y en marzo se registraron nuevas suspensiones.
Según datos de ADEFA, la producción de vehículos cayó 30,1% en el primer bimestre de 2026 respecto al mismo período del año anterior, y las exportaciones retrocedieron 23,4%. Las ventas a concesionarios bajaron 20,4% en febrero interanual y acumulan una caída de 11,4% en el primer bimestre.
El sector acumula ocho meses consecutivos de retrocesos interanuales en la producción, en buena parte explicados por la pérdida de mercados externos. Además, una mayor participación de vehículos importados en un mercado interno relativamente estable incrementa la presión sobre la industria local.
En paralelo, otras automotrices tomaron medidas similares: General Motors anunció suspensiones programadas durante el primer semestre; Volkswagen y Renault frenaron la producción de algunos modelos para avanzar con nuevos proyectos; y Nissan dejó de fabricar vehículos en el país en octubre del año pasado.




