El 13 de febrero de 1998 quedó marcado como el día en que terminó de estallar públicamente la separación entre Susana Giménez y Huberto Roviralta. Tras regresar de un viaje a Miami, Giménez protagonizó en su mansión de Barrio Parque una fuerte discusión con Roviralta frente a periodistas que cubrían la situación; en medio del altercado ella le gritó: “¿Cuándo te vas a ir de acá? ¡Hijo de puta, ladrón!”. Roviralta salió de la casa con el rostro ensangrentado; existieron versiones de que Giménez le habría arrojado un cenicero, aunque ella afirmó en conferencia de prensa que había sido una cajita de madera de peltre traída de la India y que la usó para defenderse de una situación que calificó de “humillante y vergonzante”.
La pareja se había casado el 5 de diciembre de 1988, apenas un mes después de conocerse. La relación transcurrió durante la década siguiente en paralelo con la gran ascensión pública de Giménez: su programa Hola, Susana (inspirado en formatos como el de Raffaella Carrà) y su posterior pase a Telefe la consolidaron como una de las figuras más populares y mejor pagadas de la televisión argentina. En ese período también combinó televisión y teatro, encabezando producciones con alto éxito comercial.
A fines de enero de 1998, en Miami, acordaron términos de divorcio que no evitaron un conflicto legal y mediático. Roviralta reclamó una parte importante del patrimonio de Giménez —quien tenía un patrimonio estimado en la época en torno a los 100 millones de dólares— argumentando que gran parte de esos ingresos se habían generado durante el matrimonio. Finalmente, la separación se resolvió con un pago de 10.000.000 de dólares a Roviralta, monto que la propia nota señala como el precio de la libertad de Susana. Ella negó haber sido infiel, aunque la prensa recogió rumores y versiones contrapuestas sobre la vida privada de la pareja.
El episodio se inscribió en un contexto más amplio: la exposición creciente de la vida privada de los famosos en los medios y la prensa sensacionalista de la época. Con el tiempo, Susana Giménez volvió a reconstruir su vida sentimental y a consolidar su carrera como referente de la televisión argentina, mientras que el conflicto con Roviralta quedó registrado como uno de los divorcios más resonantes y costosos del ambiente del espectáculo en el país.



