Anoche Infobae informó que, tras la muerte de un residente del Hospital Rivadavia por una sobredosis de propofol y fentanilo, se detectó un faltante de esos medicamentos en el Hospital Italiano.
Además, se identificó una organización que promovía una llamada “Fiesta del propofol”, es decir, reuniones recreativas en las que se consumían fármacos habitualmente usados para sedar a pacientes en procedimientos como endoscopias, con dos modalidades reportadas.
Por un lado, se habrían realizado encuentros sexuales a los que el anestesiólogo del Hospital Italiano, Hernán Boveri, invitaba a conocidos. Por otro, se ofrecían experiencias pagas a clientes que buscaban “viajes controlados”. En ambos casos se indicó que se dosificaban los medicamentos y que había una suerte de guardia médica: personal preparado con un ambú por si surgían problemas respiratorios o episodios de apnea. Entre los médicos, la maniobra de usar el ambú se conoce como “ambucear”.
Inicialmente se informó que el residente fallecido se llamaba Hernán Salazar y fue identificado como H.S., pero hubo confusión. Una publicación en Instagram de profesionales del Hospital Gutiérrez, donde también trabajaba la persona, lo nombraba como Alejandro Zalazar, apodado “Aíto”.
El comunicado del Hospital Italiano, en respuesta a la nota de Infobae, confirmó el “robo de estupefacientes” en el área de anestesiología y la separación de dos personas: Hernán Boveri y una residente identificada como Delfina Lanusse.
El comunicado del Hospital Italiano señala que:
Ante la situación difundida, el Hospital informó que adoptó las medidas necesarias para analizar lo ocurrido, actuar con las personas involucradas y establecer procedimientos destinados a prevenir hechos similares en el futuro.
Tras la denuncia interna, el hecho fue comunicado de inmediato a la Dirección del Hospital y se formuló la denuncia ante las autoridades competentes. La institución se puso a disposición de la Justicia para colaborar plenamente con la investigación en curso.
Respecto de las personas involucradas, se aplicaron las medidas institucionales correspondientes y se siguieron los procedimientos previstos mientras avanza la investigación. Ninguna de ellas está desempeñando funciones en el Hospital.
En paralelo, se inició una revisión del circuito de control y seguridad en la gestión de estupefacientes, con el objetivo de reforzar los mecanismos de supervisión y prevenir situaciones de esta naturaleza.
Asimismo, el Hospital trabaja junto con la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) para analizar este tipo de incidentes, que también han sido reportados en otras instituciones del sistema de salud. Se trata de una problemática que requiere coordinar políticas, controles y estrategias de prevención.
El Hospital reafirma su compromiso con la seguridad y la calidad en los procesos de atención a sus pacientes. Por tratarse de una investigación en curso, no se brindarán más detalles.
El caso recién comienza. La investigación interna se transformó en una denuncia judicial.



