1 de abril de 2026
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Balanza energética: ingresos extra en marzo y proyección 2026

La guerra en Medio Oriente está impactando los precios internacionales de la energía y generando efectos mixtos sobre la economía argentina, con consecuencias en exportaciones, importaciones, la balanza comercial y la inflación.

En el lado de las importaciones, el precio del gasoil subió 78,9% interanual y el de la nafta 35,9%. Si se importaran las mismas cantidades que el año pasado, ese salto de precios implicaría un aumento cercano a u$s103 millones en las compras de esos dos combustibles.

En conjunto, y suponiendo cantidades constantes, puede estimarse un efecto neto favorable de más de u$s140 millones. Sin embargo, en febrero las cantidades exportadas e importadas registraron una caída interanual, por lo que el resultado final podría ser distinto.

Estimaciones para 2026 y efectos negativos locales de la guerra

La consultora Equilibra indicó que, con un petróleo promedio de u$s90 para lo que resta del año, las exportaciones acumuladas de 2026 se incrementarían en aproximadamente u$s2.000 millones respecto de la proyección previa al conflicto en Irán, según explicó Lorenzo Sigaut Gravina, director de Análisis Macroeconómico de la entidad.

La consultora Economía & Energía planteó tres escenarios para 2026: con un barril promedio de u$s80, el superávit energético ascendería hacia los u$s10.000 millones (u$s2.200 millones más que en 2025); con u$s100 el saldo llegaría a u$s12.100 millones (u$s4.300 millones más); y con u$s120 alcanzaría u$s14.500 millones (u$s6.700 millones más que en 2025).

Romano Group proyectó que, si se mantienen los precios actuales, se sumarían u$s2.600 millones anuales adicionales por exportaciones de crudo y derivados. La consultora advirtió, no obstante, que ese ingreso extra puede generar presiones inflacionarias, y destacó que Argentina, como exportador neto de energía, se encuentra en una posición distinta y con una ventaja comparativa frente a la situación vivida en 2022 por la guerra en Ucrania.

El Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) estimó que por cada aumento de u$s10 en el barril (que el año pasado promedió casi u$s70 y hoy ronda los u$s100) las exportaciones argentinas crecerían en alrededor de u$s1.700 millones anuales. El IIF señaló que las ventas energéticas podrían contribuir a reducir el déficit de cuenta corriente, siempre que se mantengan las inversiones y se ejecute en tiempo la infraestructura prevista.

Como contrapartida, el IIF advirtió sobre riesgos inflacionarios derivados del encarecimiento de los combustibles y explicó que la mejora de la balanza comercial podría verse atenuada por el aumento en el precio de los fertilizantes, esenciales para el sector agropecuario.

En lo que va del año, el precio de la urea —el fertilizante más utilizado, aplicado en cultivos como trigo y maíz— aumentó 84%. Esta suba se aceleró por la guerra, ya que la producción de urea depende del gas natural como insumo.

Ese encarecimiento presiona las divisas: en 2025 la participación de las importaciones de fertilizantes sobre la oferta total pasó del 53,8% al 67,5%. Federico Kisza, economista de la consultora Analytica, advirtió que si los efectos del conflicto persisten, en un contexto de apreciación cambiaria y mayor flexibilización para importar fertilizantes, las compras al exterior podrían acercarse a los récords observados durante la guerra en Ucrania. Señaló además que por el estrecho de Ormuz circula una parte importante del comercio global de fertilizantes y que la destrucción de infraestructura en la zona afecta la provisión de gas, clave para su producción.

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