17 de mayo de 2026
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Gritos entre fiscal y Oneto interrumpen juicio por Maradona

El fiscal Patricio Ferrari interrumpió su interrogatorio este jueves, arrojó sus hojas sobre el escritorio y se sentó, diciendo que no iba a seguir preguntando porque era “imposible trabajar así”. Fue el primer momento en que su enojo pareció sobrepasarlo y dirigirse de manera personal contra el abogado Francisco Oneto, que lo había interrumpido con objeciones.

Los hechos ocurrieron mientras el médico Mario Schiter declaraba ante el TOC N°7 de San Isidro y el representante del Ministerio Público Fiscal le formulaba preguntas. En ese contexto, Oneto elevó la voz para reclamar que una consulta estaba mal planteada; no era la primera vez que lo hacía.

El tribunal consideró fundada la queja de Oneto y le pidió a Ferrari que retirara la pregunta. El fiscal reaccionó con molestia y se lo expresó en voz alta; el defensor de Luque respondió que la defensa, en efecto, podía resultar molesta en su tarea.

La situación se tensó y obligó al presidente del tribunal a intervenir. Aunque admitió la queja de Oneto, el juez lo llamó la atención por su forma de litigar. Todo sucedió en presencia del testigo que seguía declarando.

Ferrari no se calmó y mostró aún más enojo. La cercanía física entre ambos, cuyos escritorios están separados por pocos metros, aumentó la tensión en la sala.

El fiscal señaló ante los jueces que Oneto hacía gestos y hacía difícil el trabajo del tribunal. El abogado Fernando Burlando también pidió que se tomaran medidas contra Oneto, aduciendo que, aunque el tribunal no suele sancionar, había personas que querían saber qué pasó con Maradona y solicitó un apercibimiento.

El juez Alberto Gaig habló directamente con Oneto; ya lo había advertido días antes por conductas similares e incluso lo había llamado la atención esa misma mañana.

Gaig reprochó las risas a espaldas de los testigos, la gesticulación y las interrupciones, calificándolo como una falta de respeto. Dijo que, si no se acataban las reglas, era imposible desarrollar el juicio con normalidad.

Ante la negativa de Ferrari a continuar con el interrogatorio, Burlando pidió un cuarto intermedio para calmar la situación. La audiencia se suspendió hasta la tarde.

Durante el receso se escucharon opiniones contrapuestas: varios defensores consideraron que Ferrari había exagerado y que su reacción fue un “show”, mientras otros reconocieron que Oneto dificultaba el trabajo en la sala.

Oneto, por su parte, defendió su conducta y afirmó que no busca peleas sino cumplir con su trabajo.

En privado (y a veces de forma más explícita), algunos abogados de los imputados y personas del público respaldan las intervenciones de Oneto y valoran su papel en el juicio.

Otro cruce con los jueces

Horas antes del episodio con Ferrari, Gaig había reprendido a Oneto por reírse junto a su colega Roberto Rallín mientras el testigo Mario Schiter mostraba un corazón de juguete para explicar un aspecto técnico sobre la salud cardíaca de Maradona.

El juez pidió que no se rieran porque era una falta de respeto hacia quien estaba declarando. Rallín negó estar riéndose.

Gaig llegó a preguntar si se lo estaba tratando de mentiroso.

Rallín respondió que estaban conversando y reclamó la posibilidad de que la defensa hablara.

El juez dijo estar cansado de intervenir por esas mismas conductas. Señaló que los defensores de Luque suelen hablar encima de quien declara y adoptar un estilo prepotente al interrogar.

Gaig adelantó que dejaría asentado el llamado de atención y pidió que no se repitieran los hechos para evitar una eventual sanción.

En el cuarto intermedio Oneto se acercó a hablar con el juez y, al reanudarse la audiencia, las actuaciones continuaron con normalidad.

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