8 de abril de 2026
Buenos Aires, 21 C

Martín Caparrós sobre premio de un millón: hablar de dinero es vulgar

El Premio AENA de Narrativa Hispanoamericana, conocido popularmente como “el premio del millón de euros”, concede un millón de euros al mejor libro publicado en 2025. La cuantía del galardón ha generado debate entre columnistas, críticos y autores sobre si esa suma es excesiva.

Los finalistas son Nona Fernández, Enrique Vila-Matas, Samanta Schweblin, Marcos Giralt Torrente y Héctor Abad Faciolince. El jurado, presidido por Rosa Montero, está integrado por Leila Guerriero, Jorge Fernández Díaz, Elmer Mendoza, Pilar Adón, Luis Alberto de Cuenca y Maurici Lucena, presidente de AENA.

AENA, empresa pública y principal operadora aeroportuaria dependiente del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, financia el premio. Ese hecho ha sido el principal motivo de crítica: hay quienes consideran cuestionable destinar fondos públicos a una dotación tan elevada.

En una columna en El País, Carmen Domingo expresó su rechazo al uso de dinero público en una cuantía que calificó de obscena. En el mismo diario, Sergio del Molino señaló que molesta a cierto sector cultural que un agente externo rompa la imagen de precariedad que se asocia con la pureza literaria.

Del Molino añadió que muchas críticas al premio reflejan, en el fondo, un desprecio social hacia la cultura, presente incluso dentro del mundo literario, donde abundan los que promueven la austeridad y la renuncia económica.

En sentido contrario, Daniel Gascón, en El Periódico, defendió que una dotación elevada puede interpretarse como una señal de que lo importante es la literatura y no el dinero.

En el panorama internacional existen premios con dotaciones comparables: en Emiratos Árabes Unidos, el concurso televisado 1 Million’s Poet entrega alrededor de 1,3 millones de dólares. El Premio Nobel de Literatura y el Premio Planeta de Novela de España también ofrecen un millón de euros cada uno.

Otras distinciones relevantes y sus importes aproximados son el Premio Memorial Astrid Lindgren (unos 435.000 euros), el Premio Internacional Ibsen para dramaturgos (unos 215.000 euros) y el Cervantes (125.000 euros). El Premio Goncourt otorga un premio simbólico de 10 euros, aunque garantiza al ganador ventas millonarias.

En la red social X (antes Twitter) el debate continuó. El autor Jorge Corrales comparó la visibilidad de los ingresos en el sector audiovisual con la opacidad del campo literario y señaló que, en muchos casos, es más rentable hacer vídeos en redes que escribir una novela; aun así, dijo que prefiere escribir.

Corrales añadió que le alegró el anuncio del premio AENA porque ofrece la posibilidad de que algún escritor deje la precariedad y se dedique exclusivamente a escribir, aunque admitió que preferiría que esos fondos provinieran de la filantropía o de excedentes del Ministerio de Cultura.

Martín Caparrós también intervino en la conversación, afirmando que hablar de dinero en la literatura dejó de ser vergonzoso para convertirse en un motivo de orgullo: recibir una remuneración suficiente permite dedicar tiempo a la escritura sin preocuparse por la subsistencia. Lo calificó como un privilegio que muchos autores ejercerían incluso gratis.

Caparrós criticó, no obstante, la mezcla de dinero y buena literatura cuando el premio se utiliza para publicidad institucional, y sostuvo que la dotación beneficia sobre todo la visibilidad del patrocinador.

En esa misma línea, Carmen Domingo sostuvo que, pese a las declaraciones del jurado sobre la intención de crear un premio de prestigio, la lista de finalistas plantea dudas sobre si el objetivo real es favorecer a los grandes grupos editoriales o consolidar aún más a autores ya consagrados.

Artículo anterior

Netanyahu: tregua con Irán no pone fin a la guerra

Artículo siguiente

Balor entregó subsidios a clubes de barrio

Continuar leyendo

Últimas noticias

Días para el Mundial