10 de abril de 2026
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Riesgo pandémico del comercio de mamíferos silvestres

Un estudio internacional liderado por la Universidad de Lausana y publicado en Science muestra que el comercio de animales silvestres eleva hasta un 50% el riesgo de que patógenos pasen de animales a personas, en comparación con especies que no se comercializan. Además, por cada década que una especie de mamífero permanece en el comercio global, tiende a compartir al menos un patógeno adicional con los humanos.

El comercio de vida silvestre —tanto legal como ilegal— afecta aproximadamente al 25% de las especies de mamíferos y constituye una vía directa para la transmisión de virus, bacterias, hongos y parásitos desde la fauna hacia las poblaciones humanas.

Según la Universidad de Lausana, la manipulación y el transporte de animales con fines como mascotas, medicina tradicional, investigación, alimentación o producción de pieles multiplican las oportunidades de contagio a lo largo de toda la cadena comercial.

El papel del comercio ilegal y los mercados de animales vivos en el riesgo de zoonosis

El análisis publicado en Science concluye que el comercio ilegal y la venta de animales vivos aumentan el riesgo de transmisión zoonótica, en parte porque los controles sanitarios suelen faltar en canales ilícitos, lo que facilita la difusión de patógenos. El estudio indica que el 41% de las especies de mamíferos comercializadas comparte al menos un patógeno con humanos, frente al 6,4% entre las especies no comercializadas.

Investigadores como Cleo Bertelsmeier y Jérôme Gippet señalan a los mercados de animales vivos y al tráfico ilícito como puntos críticos para la aparición de brotes, citando ejemplos histórico-epidemiológicos como la COVID-19 y episodios de viruela del mono vinculados al comercio de animales. La manipulación y el transporte se identifican como fases determinantes en la emergencia de estos casos.

Casos documentados incluyen infecciones por ántrax asociadas al uso de pieles en instrumentos musicales, brotes de Salmonella relacionados con reptiles exóticos y la transmisión de viruela del mono por perros de la pradera vendidos como mascotas.

El riesgo zoonótico acumulado por años en el comercio de mamíferos silvestres

El factor temporal es clave: el tiempo que una especie permanece en el comercio incrementa su probabilidad de compartir patógenos con las personas. Según Gippet, de media una especie añade un patógeno compartido por cada diez años que está en el comercio, de modo que el riesgo se acumula con la permanencia.

El estudio señala además que las especies vendidas vivas en mercados comparten 1,5 veces más patógenos, y las comercializadas de forma ilegal 1,4 veces más, que las especies vinculadas únicamente a comercio legal o a productos derivados. El auge de las mascotas exóticas, impulsado por las redes sociales, y la expansión del tráfico internacional intensifican este problema.

Biovigilancia y reformas regulatorias ante el comercio de vida silvestre

En el ámbito regulatorio, acuerdos como CITES se centran principalmente en prevenir la extinción de especies y no incorporan de forma explícita los riesgos sanitarios derivados de la transmisión zoonótica. La investigación subraya la necesidad de reforzar la biovigilancia y de integrar un enfoque de salud pública en la normativa sobre comercio de especies.

Bertelsmeier destaca que las decisiones de compra influyen de manera indirecta en el traspaso de patógenos a los humanos y cuestiona tanto los hábitos de consumo como la regulación vigente. Los científicos consideran esencial reducir la frecuencia y el volumen de animales en los mercados internacionales y mejorar los sistemas de monitoreo sanitario para disminuir la aparición de nuevas enfermedades.

Entre las recomendaciones del equipo figura la reforma de acuerdos multilaterales, el fortalecimiento de la cooperación internacional y el aumento de la capacidad de vigilancia a lo largo de toda la cadena comercial. Como afirma Gippet, “el número de contactos es determinante; limitar las oportunidades de encuentro y el volumen del comercio es fundamental para reducir la aparición de enfermedades”.

El comercio de vida silvestre es uno de los principales vectores de transmisión de patógenos de animales a humanos, y el riesgo incrementa cuanto más tiempo permanecen las especies en los mercados, sobre todo en contextos ilegales o de venta de animales vivos.

Para prevenir futuras epidemias, los expertos recomiendan situar la salud pública en el centro de la regulación global sobre biodiversidad y potenciar la biovigilancia. Entender cómo las interacciones comerciales abren vías para la transmisión zoonótica es clave para anticipar y evitar brotes, protegiendo así la salud pública y los ecosistemas.

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