Delegaciones de Estados Unidos e Irán se reunirán este sábado en Islamabad, Pakistán, para iniciar un diálogo destinado a poner fin al conflicto en Medio Oriente que se intensificó desde el 28 de enero, tras un ataque que, según el relato original, afectó al liderazgo iraní.
En las conversaciones participarán el vicepresidente estadounidense JD Vance y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, con la mediación del primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif.
La delegación estadounidense incluirá, además, al enviado especial para Medio Oriente Steve Witkoff y a Jared Kushner. La delegación iraní estará encabezada por Ghalibaf y contará con la presencia del ministro de Exteriores, Abbas Araqchi.
Antes de comenzar las negociaciones, ambas partes plantearon condiciones previas: Irán reclamó el cese de operaciones israelíes en Líbano y la liberación de activos iraníes congelados; Estados Unidos manifestó inquietudes sobre el programa nuclear iraní y la seguridad del paso por el estrecho de Ormuz.
Las posturas de Donald Trump y del nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, parecen rígidas antes del encuentro. Entre las demandas estadounidenses figuran el desmantelamiento del programa nuclear iraní, la eliminación de capacidades de misiles balísticos y garantizar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz.
En relación con Israel, Estados Unidos también exigirá que Irán cese su apoyo a grupos como Hezbolá, los hutíes y Hamás, y ponga fin a la represión de la oposición interna, que según el recuento mencionado en el informe dejó más de 7.000 muertos en las protestas de enero.
Las demandas presentadas por Khamenei incluyen el reconocimiento del derecho de Irán a enriquecer uranio, garantías de no agresión, control sobre el estrecho de Ormuz, el fin de la guerra regional y la retirada de fuerzas extranjeras, así como la no intervención en asuntos de países como Líbano.
Irán también buscará negociar compensaciones económicas para la reconstrucción, el levantamiento de sanciones y la anulación de ciertas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Agencia Internacional de Energía Atómica.
La delegación iraní, compuesta por más de 70 miembros, llegó a Islamabad el viernes bajo estrictas medidas de seguridad. En las primeras horas del sábado arribó asimismo la delegación estadounidense.
“Tenemos buenas intenciones, pero no confiamos”, declaró Ghalibaf al llegar a la capital paquistaní, según la televisión estatal iraní. Añadió que la experiencia previa de negociación con Estados Unidos ha estado marcada por fracasos y promesas incumplidas.
JD Vance, que lidera la delegación estadounidense, adoptó un tono cauteloso antes de partir de Washington: “Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, estamos dispuestos a tenderles la mano. Si intentan engañarnos, el equipo negociador no será receptivo”, afirmó.
Irán reiteró que una tregua en Líbano y la descongelación de sus activos son condiciones previas para avanzar en las conversaciones, condiciones que no se habían cumplido al inicio del encuentro en Islamabad.
Trump condicionó el alto el fuego de dos semanas, que facilitó el inicio de las negociaciones, a la reapertura del estrecho de Ormuz. Ese paso marítimo, por el que circula alrededor de una quinta parte del petróleo mundial, no había reanudado el tráfico normal. El mandatario afirmó que se abriría pronto “con o sin” la cooperación de Irán y subrayó que impedir el desarrollo de armas nucleares es su máxima prioridad.
Durante la semana anterior la ofensiva israelí se mantuvo en Líbano contra Hezbolá, pese a que Irán exigió el cese de esas operaciones como condición para una tregua con Washington. Israel ha señalado que el acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán no se aplica al Líbano.
El embajador de Israel en Estados Unidos, Yechiel Leiter, informó que el gobierno israelí sostendrá conversaciones con autoridades libanesas en Washington la próxima semana, excluyendo a Hezbolá del diálogo. Según Leiter, Israel rechaza negociar un alto el fuego con la organización, que continúa atacando y se considera un obstáculo para la paz.
El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, advirtió sobre la complejidad de la fase negociadora que se abre tras la tregua temporal: lograr un alto el fuego duradero y resolver cuestiones complejas mediante la negociación será una etapa difícil.
En Islamabad, las vías hacia el Hotel Serena, sede de las conversaciones, fueron cerradas por un amplio despliegue de seguridad. La ciudad mostró visibilidad del evento con pancartas y anuncios digitales en la autopista que anunciaban las “Conversaciones de Islamabad”.
En los mercados internacionales, los principales índices de Wall Street cerraron la semana al alza y los precios del petróleo retrocedieron tras la frágil tregua entre Estados Unidos e Irán. Los tres grandes índices bursátiles estadounidenses avanzaron más de un tres por ciento, mientras que el precio del crudo cayó cerca de un 13% en la semana.
(Con información de AFP)



