La muerte de Ángel, un niño de 4 años en Comodoro Rivadavia, generó conmoción en todo el país y motivó reacciones públicas de diversas figuras. Lizy Tagliani se expresó de forma personal: compartió en sus redes una foto de su hijo adoptivo, Tati, dibujando en un ambiente tranquilo, y acompañó la imagen con un pedido de justicia por Ángel y por otros niños en situación de vulnerabilidad.
Sin detallar la historia de su propio hijo —“no me corresponde a mí contar su historia porque es de él”—, Lizy subrayó la importancia de visibilizar estos casos y reclamó responsabilidades, poniendo énfasis en el derecho a la vida. También mencionó, sin entrar en pormenores, que el presente de Tati es fruto de la intervención de quienes hicieron posible su adopción y de un entorno familiar cuidado.
El post se viralizó y recibió numerosas reacciones. En el contexto de una investigación judicial en curso, su mensaje conectó desde la perspectiva de la maternidad y el compromiso adulto. La publicación contrastó la imagen de un niño contenido y protegido con la tragedia de otro, poniendo de relieve la responsabilidad de adultos y del Estado en la protección de la infancia.
Mientras continúa la causa judicial y se aguardan avances, el gesto de Lizy aportó una voz más al reclamo colectivo, con un peso centrado en la dimensión emocional y en la visibilización de la problemática.
Nota: el texto original fue publicado por la Revista Paparazzi.



