El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visitó este domingo la zona bajo control de Israel en el sur del Líbano y ratificó la continuidad de las operaciones militares contra Hezbollah y otras amenazas en la frontera norte.
Durante la visita lo acompañaron el ministro de Defensa, Israel Katz; el jefe del Estado Mayor, teniente general Eyal Zamir; y el jefe del Comando Norte, mayor general Rafi Milo.
“La guerra continúa, incluso dentro de la zona de seguridad en Líbano. Hay más por hacer y lo estamos haciendo”, afirmó Netanyahu durante el recorrido.
El primer ministro subrayó que la presencia militar en la franja de seguridad ha permitido frustrar intentos de infiltración y ataques desde territorio libanés.
“Hemos frustrado la amenaza de una invasión desde Líbano gracias a esta zona de seguridad”, aseguró, y añadió que las fuerzas israelíes han logrado reducir el riesgo de ataques con misiles antitanque mientras enfrentan el lanzamiento de cohetes y drones por parte de Hezbollah, aunque advirtió que “todavía queda mucho trabajo por delante”.
En las últimas semanas la frontera norte de Israel ha registrado un aumento de los intercambios de fuego. Hezbollah intensificó ataques con cohetes y vehículos aéreos no tripulados contra ciudades y comunidades israelíes, provocando la activación de sistemas de defensa y sirenas en el norte y el centro del país.
El ejército israelí ha respondido con bombardeos dirigidos sobre plataformas de lanzamiento y posiciones operativas del grupo, además de ataques selectivos contra altos mandos vinculados a los ataques.
Netanyahu detalló que la creación de la franja de seguridad en el sur del Líbano ha sido clave para impedir operaciones de infiltración de Hezbollah, aunque reconoció que el grupo mantiene capacidad ofensiva.
“Estamos eliminando la amenaza de una invasión y seguimos enfrentando peligros, principalmente misiles y drones. Pero esto aún no ha terminado”, indicó el primer ministro.
El mandatario también aludió al contexto regional y afirmó que la campaña contra Irán y sus aliados “no ha terminado”, aunque destacó los “logros históricos” de las fuerzas de defensa.
Según Netanyahu, los ataques israelíes han debilitado la infraestructura nuclear y militar de Irán, eliminado a varios científicos clave y destruido decenas de fábricas de armas y objetivos estratégicos.
“El eje iraní quería estrangularnos y nosotros los hemos estrangulado. Los hemos golpeado. Aún tenemos cosas que hacer”, declaró Netanyahu.
Insistió en que los servicios de inteligencia israelíes detectaron avances en el programa nuclear iraní que, según dijo, justificaron la ofensiva militar.
“Como primer ministro del único Estado judío no podía aceptarlo. Si no hubiéramos actuado, Irán ya tendría bombas nucleares”, remarcó.
Explicó que, en su apreciación, Irán no cuenta actualmente con instalaciones de enriquecimiento activas y que sus reservas de misiles están siendo “vaciadas gradualmente”.
En el frente libanés, señaló que Hezbollah había planeado una ofensiva de gran escala contra Galilea, movilizando a miles de combatientes de la denominada Fuerza Raduán hacia la frontera.
“Hemos matado a muchos de ellos, pero siguen teniendo proyectiles y por eso el trabajo no ha terminado aún”, añadió. Se mostró dispuesto a negociar con el gobierno libanés, pero condicionó cualquier acuerdo de paz al desarme total de Hezbollah y a un pacto “verdadero y duradero”.
La presión militar israelí sobre milicias apoyadas por Teherán coincide con la posición de Washington, que condiciona la paz a un alto efectivo de las operaciones de Hezbollah y otros grupos armados. El conflicto en el norte de Israel y el sur del Líbano sigue siendo un foco de tensión en Oriente Medio, con implicaciones para la estabilidad regional y la seguridad internacional, mientras las negociaciones buscan evitar una escalada mayor.
(Con información de EFE y AFP)



