23 de abril de 2026
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Cuándo se notan los efectos de una dieta alta en proteínas según los expertos

Especialistas destacaron cómo las dietas altas en proteínas afectan al organismo. Los primeros cambios suelen notarse en semanas, pero los resultados más marcados —como pérdida de peso sostenida o aumento de masa muscular— requieren entre seis y doce meses de adherencia. Estas conclusiones provienen de estudios revisados por expertos en nutrición y medicina.

Según un artículo de la publicación especializada Verywell Health, las dietas con mayor proporción de proteínas favorecen la reducción de peso y la mejora de la composición corporal. El efecto varía según la adherencia al plan, el nivel de actividad física y los objetivos individuales. Quienes combinan una ingesta elevada de proteínas con entrenamiento de resistencia suelen ganar más masa muscular magra y fuerza.

Varios estudios indican que consumir más proteínas que las recomendaciones mínimas facilita la pérdida de peso, reduce la probabilidad de recuperar el peso perdido y mejora la proporción de músculo frente a grasa. En personas con síndrome metabólico, las dietas ricas en proteínas han mostrado una mayor reducción de peso frente a dietas convencionales. Además, este enfoque dietético puede ayudar a mantener la pérdida de peso a largo plazo.

¿Qué se considera una dieta alta en proteínas?

Se considera alta en proteínas una dieta en la que más del 35% de las calorías diarias proceden de fuentes proteicas. Las guías habituales en Estados Unidos sitúan la ingesta estándar en 0,8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día, pero esa cifra representa el mínimo necesario para evitar la desnutrición y la pérdida muscular.

En estudios que evalúan resultados en peso y composición corporal, las cantidades efectivas suelen estar entre 1 y 2 gramos de proteína por kilogramo de peso al día. La cantidad exacta depende del estado de salud, sexo, edad, nivel de actividad física y objetivos personales. Antes de iniciar este tipo de alimentación es recomendable consultar con un profesional de la salud para valorar beneficios y posibles riesgos.

Mecanismos de acción y beneficios de las dietas proteicas

Las dietas ricas en proteínas actúan por varios mecanismos: aumentan la saciedad mediante la liberación de hormonas que reducen el apetito, disminuyen los niveles de grelina (la hormona del hambre) y ayudan a estabilizar la glucemia, lo que contribuye a una menor ingesta calórica.

En términos metabólicos, las proteínas elevan la tasa metabólica basal y el efecto térmico de los alimentos, de modo que el cuerpo consume más calorías en reposo y durante la digestión. El efecto térmico de las proteínas es mayor que el de otros macronutrientes, requiriendo entre el 20% y el 30% de las calorías obtenidas para su procesamiento. Estos efectos, junto con el entrenamiento, favorecen la pérdida de grasa y el desarrollo de masa muscular magra.

Además, dietas altas en proteínas pueden inducir estados como la cetogénesis en condiciones de restricción calórica o ayuno, lo que facilita el uso de la grasa como combustible, aumenta la sensación de saciedad y suele acelerar la pérdida de peso en las fases iniciales.

Riesgos y advertencias acerca de las dietas altas en proteínas

En general, estas dietas presentan pocos riesgos para la mayoría de las personas, pero hay excepciones. Quienes tienen enfermedad renal deben evitar un exceso proteico, ya que puede empeorar la función renal. Un consumo elevado de proteína animal también puede aumentar el riesgo de cálculos renales, mientras que las proteínas procedentes de lácteos parecen ofrecer cierto efecto protector.

El artículo revisado por el profesional en salud Sohaib Imtiaz señala que el consumo excesivo de carnes rojas y grasas saturadas, frecuente en algunas dietas hiperproteicas, se vincula a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y ciertos cánceres, como el colorrectal. Por ello, los expertos recomiendan equilibrar las fuentes de proteína y priorizar opciones magras o de origen vegetal cuando sea posible.

Las dietas altas en proteínas pueden mostrar resultados en pocas semanas, pero exigen constancia y supervisión profesional. Los cambios más duraderos y saludables suelen alcanzarse en un periodo de seis a doce meses, ajustando la alimentación y el ejercicio a las necesidades individuales. La consulta médica es clave para minimizar riesgos y optimizar beneficios.

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