6 de mayo de 2026
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Castillo Nakijin, joya oculta de Japón

En el extremo norte de la isla principal de Okinawa, alejadas del bullicio urbano, se encuentran las ruinas del castillo Nakijin. Destacan por sus extensas murallas de piedra, sus patios abiertos y su entorno natural. Declarado Patrimonio Mundial, el sitio atrae interés tanto por su valor arquitectónico como por la historia que conservan sus restos.

El castillo está situado en la localidad de Nakijin, en la península de Motobu, y ocupó durante siglos una posición estratégica en el norte de Okinawa. Desde su emplazamiento elevado domina el mar de China Oriental y, antes de la unificación del archipiélago, fue una fortaleza clave. Según Visit Okinawa Japan, Nakijin fue el segundo gusuku más grande de la isla tras Shurijo y estuvo rodeado por un muro de cerca de 1,5 kilómetros, construido con piedra caliza local mediante la técnica nozurazumi, que consiste en apilar rocas sin tallar aprovechando sus formas naturales.

El entorno se realza en enero y febrero con la floración de los cerezos, que adelantan al resto del país y convierten el lugar en escenario de un festival tradicional.

Origen y función estratégica

Nakijin se remonta al periodo en que Okinawa estaba dividida en tres dominios: Hokuzan (norte), Chuzan (centro) y Nanzan (sur). Fue la residencia y la fortaleza del rey de Hokuzan, que gobernaba la parte septentrional de la isla. La construcción respondió a necesidades de defensa y organización política en un contexto de rivalidades locales, según la Prefectura de Okinawa.

En 1416 el castillo fue conquistado por las tropas de Sho Hashi, señor de Chuzan; este hecho inició el proceso de unificación que culminó en 1429 con la creación del Reino de Ryukyu bajo su liderazgo. Tras la unificación, Nakijin dejó de ser capital independiente, pero continuó cumpliendo funciones administrativas y residenciales para representantes del gobierno central, de acuerdo con la Agencia de Asuntos Culturales de Japón.

Arquitectónicamente, Nakijin se distingue de los castillos japoneses tradicionales. En lugar de torres elevadas y techumbres curvadas, presenta murallas robustas y patios amplios. Este tipo de fortificación, denominado gusuku, caracteriza a las antiguas estructuras de las islas Ryukyu y combina usos militares, políticos y religiosos.

Destrucción y legado cultural

En 1609, durante la invasión por parte del dominio Satsuma, la fortaleza fue atacada y quedó en ruinas. Aunque perdió su papel defensivo, el lugar mantuvo su importancia espiritual y cultural para la comunidad local.

A lo largo de los siglos la memoria del castillo se conservó en la región. Tras los daños sufridos en la Segunda Guerra Mundial, se impulsaron trabajos de preservación y reconocimiento patrimonial. En 1962 las ruinas fueron declaradas bien cultural tangible por el gobierno japonés.

Cuando Okinawa regresó a la administración japonesa en 1972, Nakijin fue reconocido como sitio histórico nacional. En el año 2000, las ruinas se incluyeron en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO junto a otros gusuku de la región.

Además de su valor arquitectónico, Nakijin es un espacio vivo: el festival anual por la floración de los cerezos reúne a residentes y visitantes, mostrando cómo el patrimonio se integra en la vida cotidiana.

Acceso, turismo y conservación

El sitio está abierto al público todo el año y es accesible tanto en coche como en transporte público. Desde el aeropuerto de Naha o la terminal de autobuses de Nago se puede tomar el Yanbaru Express hasta la parada Nakijinjoshi-iriguchi y caminar aproximadamente 20 minutos hasta la entrada principal.

Se ofrecen visitas guiadas en varios idiomas que ayudan a comprender la historia y las particularidades arquitectónicas del lugar. El entorno natural también invita al senderismo y a la observación de la biodiversidad subtropical de Okinawa.

La conservación del castillo es responsabilidad compartida entre autoridades locales y nacionales, que aplican medidas de protección y restauración para preservar las murallas y el entorno. Según la Agencia de Asuntos Culturales de Japón, estas acciones buscan conservar el patrimonio y promover un turismo sostenible en la región.

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