6 de mayo de 2026
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Desayuno inolvidable de Lady Di

Las preferencias alimentarias de la princesa Diana volvieron a generar debate por su desayuno habitual antes de hacer ejercicio: una lata entera de alubias cocidas en salsa de tomate. Según el exchef real Darren McGrady, esa costumbre sorprendía a quienes la rodeaban y provocó reacciones encontradas entre seguidores de la realeza y usuarios en redes sociales.

El desayuno matinal que describió McGrady en entrevistas y videos solía incluir una lata de alubias estilo inglés, toronja rosa, una taza de café y zumo de naranja.

McGrady, que trabajó en el Palacio de Buckingham y en Kensington, explicó que Diana tomaba este desayuno al menos tres días por semana, en los días que iba al gimnasio. Según el chef, ella prefería las Heinz beans porque le habían dicho que eran bajas en carbohidratos, bajas en grasa y relativamente ricas en proteína, características útiles para alguien que realiza ejercicio matutino.

El impacto de la elección: opiniones divididas y curiosidad global

La costumbre de Diana desencadenó numerosos comentarios en redes y foros dedicados a la realeza. Algunos seguidores británicos defendieron la combinación como una tradición culinaria nacional; un usuario citado por Hello! Magazine afirmó que “HP sauce y Heinz beans son lo mejor” y que intenta consumirlas cuando puede.

En cambio, varios internautas estadounidenses expresaron desconcierto ante la idea de desayunar alubias; uno comentó que perdía interés al saberlo, señalando que no las preferiría en ninguna comida del día.

Estas reacciones reflejan diferencias culturales: en el Reino Unido las alubias forman parte del desayuno tradicional, mientras que en otros países resultan menos habituales.

Las respuestas al hábito de Diana trascendieron la preferencia culinaria: que una integrante de la familia real eligiera un alimento sencillo al comenzar el día llevó a cuestionar estereotipos sobre la dieta de la realeza y fue interpretado por muchos como una muestra de autenticidad y cercanía, rasgos que reforzaron su popularidad.

¿Por qué Diana elegía alubias antes de entrenar?

La elección tenía una explicación nutricional. McGrady señaló que las alubias proporcionaban un aporte de carbohidratos conveniente para el esfuerzo físico matutino. Además, la versión enlatada británica contiene alrededor de siete gramos de azúcar por lata, es rica en fibra y baja en grasa, lo que la convierte en una alternativa equilibrada para quienes practican deporte.

En declaraciones recogidas por New Idea, McGrady resumió la idea: las alubias estilo inglés son bajas en azúcar, aportan proteína y fibra y tienen poco contenido graso, por lo que resultaban adecuadas para ella.

La preferencia respondía tanto a criterios de salud como a la necesidad de disponer de energía sostenida para entrenamientos exigentes. McGrady también contó que Diana llegaba a dejar notas solicitando las alubias cuando quería ese desayuno.

Hábitos alimenticios más allá del desayuno

La atención de la princesa por una alimentación equilibrada no se limitaba al desayuno. Para el almuerzo, según reportes y declaraciones del chef, optaba por platos ligeros y abundantes en verduras.

Entre sus preferidos estaban pimientos rellenos con calabacín, champiñones, arroz, mozzarella y parmesano, acompañados de una salsa de tomate con toque ahumado.

En las cenas mantenía una línea ligera y de bajo contenido graso. Rara vez consumía carne roja: evitaba ternera y cerdo y solo comía cordero en ocasiones especiales, normalmente cuando tenía invitados.

Sus cenas habituales incluían pollo, pescado o preparaciones vegetarianas, lo que configuró un patrón centrado en vegetales y proteínas magras tanto en su vida pública como privada.

Según medios como Finty e Indulge Express, también disfrutaba de platos como berenjenas rellenas y, en ocasiones, aceptaba postres preparados por su chef, como el budín de pan y mantequilla, sobre todo si sus hijos lo pedían.

Una dieta marcada por la moderación y la flexibilidad

Aunque la planificación de sus comidas era cuidadosa, Diana también mostraba flexibilidad. McGrady contó que a veces cambiaba de opinión sobre el menú y pedía alternativas, por ejemplo hígado con cebolla o mousse de tomate. Su relación con la comida evolucionó con el tiempo, en parte tras superar dificultades relacionadas con trastornos alimentarios.

En conjunto, la rutina matinal de Diana —un desayuno con alubias acompañado de una pauta alimentaria equilibrada— sigue generando interés y debate. La combinación de razones nutricionales, hábitos británicos y preferencias personales contribuyó a proyectar una imagen de cercanía y autenticidad que perdura en la memoria colectiva.

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