6 de mayo de 2026
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G7 advierte riesgos económicos por controles a exportaciones de tierras raras

Los ministros de Comercio del Grupo de las Siete criticaron la “coerción económica” derivada de restricciones arbitrarias a las exportaciones, en particular de minerales estratégicos, en una referencia implícita a China.

Aunque no nombraron a China, los responsables señalaron en su comunicado los estrictos controles a la exportación de tierras raras aplicados por Pekín, tras dos días de reuniones en Francia.

Expresaron su “profunda preocupación por la coerción económica, incluida la coerción mediante restricciones arbitrarias a la exportación que pueden provocar interrupciones en las cadenas de suministro, especialmente de minerales críticos, y socavar la seguridad y la resiliencia económica”.

China domina la producción mundial de tierras raras, materiales clave para una amplia gama de productos, desde dispositivos electrónicos de uso cotidiano hasta equipos del sector de defensa.

El año pasado ese dominio se tradujo en un episodio relevante: en octubre Pekín y Washington alcanzaron un acuerdo que puso fin a una intensa disputa comercial provocada por las restricciones chinas a las exportaciones, que había generado perturbaciones en las cadenas de suministro.

A pesar de la reanudación de los envíos, los procesos de autorización siguen complicando a las empresas extranjeras que intentan trasladar suministros o productos fuera de China. Los ministros del G7 se comprometieron a trabajar con socios para reducir la dependencia de las tierras raras y para “garantizar que los intentos o amenazas de instrumentalizar las dependencias económicas fracasen”.

“Nuestro objetivo es disuadir la coerción económica y estamos preparados para tomar medidas, cuando sea necesario, contra ella”, añadieron. Se espera que el suministro de tierras raras sea un tema clave en la cumbre que mantendrán el presidente estadounidense Donald Trump y su homólogo chino Xi Jinping en Pekín la próxima semana.

China ha recurrido en varias ocasiones a controles sobre exportaciones y a la suspensión de importaciones como herramientas de presión comercial.

Los ministros de Comercio del G7 (Reino Unido, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón y Estados Unidos) se reunieron en el marco de los preparativos para la cumbre prevista el mes próximo en la ciudad francesa de Evian, a orillas del lago Lemán.

También se pronunciaron en contra de “subvenciones industriales generalizadas, opacas y perjudiciales, prácticas distorsionadoras del mercado por parte de empresas estatales y todas las formas de transferencia forzada de tecnología”.

Las ayudas estatales chinas a sectores como el acero, los paneles solares, las turbinas eólicas y los vehículos eléctricos han sido fuente de tensiones comerciales durante años.

Paquetes pequeños, gran desafío

Los ministros abordaron además el rápido crecimiento del comercio transfronterizo impulsado por el comercio electrónico, que plantea desafíos cada vez mayores.

Ese crecimiento ha generado grandes volúmenes de paquetes pequeños que, según señalaron, eluden aranceles y crean una competencia desleal para los comercios locales.

El año pasado Estados Unidos eliminó la exención arancelaria para paquetes pequeños valorados en menos de 800 dólares, y este verano la Unión Europea establecerá un arancel aduanero fijo para paquetes valorados en menos de 150 euros.

Subrayando la importancia de implicar a los actores del sector privado, los ministros pidieron reforzar la cooperación para promover la competencia leal y garantizar la seguridad de los productos.

También discutieron el fracaso, en marzo, de la última ronda de negociaciones en la Organización Mundial del Comercio, cuya capacidad como árbitro comercial lleva años limitada por disputas entre miembros, incluida la posición de Estados Unidos.

“Reconocemos que las normas acordadas en la OMC son clave para facilitar el comercio mundial”, afirmaron, y al mismo tiempo destacaron “el valioso papel que pueden desempeñar las iniciativas plurilaterales para impulsar el progreso en cuestiones relevantes para los miembros”.

El organismo anterior a la OMC fue responsable de negociar acuerdos que redujeron los aranceles sobre el comercio de bienes, contribuyendo a la prosperidad de la posguerra.

No obstante, los miembros de la OMC han tenido dificultades para ampliar esos acuerdos, y en las últimas décadas los acuerdos regionales de libre comercio se han convertido en el principal motor del crecimiento del comercio internacional.

(AFP)

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