13 de mayo de 2026
Buenos Aires, 14 C

Único argentino del crucero afectado por hantavirus: fue una desgracia

Carlos Ferello, un ingeniero jubilado que zarpó desde Ushuaia con el objetivo de navegar por rutas remotas, rompió el silencio tras la llegada del crucero MV Hondius a Tenerife. Describió la experiencia como “una desgracia” y narró cómo un brote transformó un itinerario turístico en una emergencia sanitaria.

Ferello explicó que el viaje iba a durar algo más de treinta días y que debía estar en Buenos Aires el 5 de mayo, pero que ahora la travesía se prolongará al menos 15 días más. Aun así, destacó los lazos de solidaridad que surgieron entre los pasajeros durante las semanas de aislamiento.

Su relato permitió reconstruir la cronología del brote: los primeros síntomas aparecieron en un matrimonio neerlandés mientras navegaban hacia Tristán da Cunha. Cuando el capitán comunicó la muerte del hombre, en un principio no se sospechó un brote y se consideró que se trataba de una infección relacionada con la edad, según contó en el canal TN.

La alarma definitiva se produjo en la isla de Santa Elena, donde la esposa del fallecido fue evacuada a Johannesburgo y murió poco después. Luego se confirmaron casos de hantavirus, que afectaron también al médico del barco y a un guía; ambos fueron desembarcados en Sudáfrica y lograron recuperarse.

A pesar de la gravedad del cuadro sanitario, Ferello afirmó que no hubo pánico generalizado a bordo. Dijo que, al viajar solo, comía y paseaba por su cuenta y que las medidas de distanciamiento contribuyeron a frenar nuevos contagios.

Asimismo, valoró la actuación diplomática argentina: señaló el apoyo permanente de la Cancillería y del embajador, así como el contacto con el Ministerio de Salud y los consulados. Ante la opción de repatriación, eligió viajar a los Países Bajos junto a otros 26 pasajeros para cumplir allí los protocolos sanitarios.

En los Países Bajos, Ferello y el resto de los extranjeros procedentes de Japón y Grecia serán alojados en un hotel, se les realizarán análisis de sangre y quedarán bajo seguimiento durante 15 días. Con ironía, definió el viaje como “inolvidable” y subrayó que, pese a la tragedia vivida por algunos compañeros, el grupo de aficionados a la observación de aves y a la navegación mantuvo la templanza hasta llegar a un puerto seguro.

Artículo anterior

Ojo seco

Artículo siguiente

Buscan a prófuga por estafa a Merlín Díaz

Continuar leyendo

Últimas noticias

Menos colectivos en AMBA