Aunque el Gobierno concentra sus esfuerzos en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) —y propone ahora un “Super RIGI” con mayores beneficios fiscales—, en los dos primeros años de la gestión de Javier Milei las principales fuentes de dólares fueron otras: el sector agropecuario y Vaca Muerta, seguidos por ingresos por el canal financiero derivados de colocaciones de obligaciones negociables y emisiones de deuda provincial en los mercados internacionales.
El campo se consolidó como la principal fuente de divisas en 2024-2025. Según el informe de complejos exportadores del Indec, en 2024 el complejo Soja aportó USD 19.624 millones (variación interanual +40,7%), Maíz USD 7.263 millones (+13,1%), Girasol USD 1.449 millones (+2,4%) y Trigo USD 2.763 millones (+91,3%), totalizando USD 31.099 millones. En 2025, Soja contribuyó con USD 21.442 millones (+9,2%), Maíz USD 6.600 millones (-8,3%), Girasol USD 2.175 millones (+49,7%) y Trigo USD 3.649 millones (+32%), sumando USD 33.866 millones. En conjunto, el sector agroexportador generó USD 64.965 millones en el bienio, reafirmando su peso como principal generador de divisas.
De la vaca viva a la vaca atada
Vaca Muerta fue la segunda fuente relevante de dólares, manteniendo un crecimiento sostenido como polo energético y exportador. El complejo petrolero/petroquímico, impulsado en gran medida por proyectos en Vaca Muerta, aportó USD 22.174 millones en el primer bienio (USD 10.402 millones en 2024 y USD 11.772 millones en 2025). Ese desempeño obedeció tanto al aumento de la producción como al desarrollo de infraestructura y nuevas inversiones. Además, varios proyectos de Vaca Muerta se integraron a expedientes del RIGI, incrementando su volumen y su participación en las exportaciones.
El canal financiero, mediante emisiones de deuda de provincias y empresas, constituyó otra vía significativa de entrada de dólares. Según la consultora Invecq, la mejora del acceso al crédito externo y la caída del riesgo país permitieron emisiones importantes: más de USD 4.300 millones en emisiones provinciales y más de USD 28.000 millones en emisiones corporativas, un total aproximado de USD 32.300 millones. Ese flujo reflejó la relevancia del financiamiento externo para proyectos de infraestructura y producción, consolidando al sector financiero privado como proveedor clave de recursos para gobiernos subnacionales y grandes empresas.
El RIGI
El RIGI, eje de la estrategia oficial para atraer inversiones de gran escala, mostró hasta marzo de 2026 un flujo efectivo inferior al generado por el campo y Vaca Muerta. Según la exposición del vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, el flujo neto acumulado por proyectos aprobados bajo el RIGI fue de USD 762 millones a esa fecha; el saldo bruto positivo llegó a USD 1.205 millones, con egresos por USD 452 millones.
El informe del BCRA destacó entre los principales proyectos aprobados el desarrollo de gas natural licuado (LNG) impulsado por Southern Energy y socios en Río Negro, con un presupuesto estimado de USD 15.200 millones; el proyecto “Los Azules” de McEwen Copper en San Juan (USD 2.700 millones); y el oleoducto “Vaca Muerta Oleoducto Sur” por VMOS en Río Negro (USD 2.900 millones). También se aprobaron iniciativas de YPF Luz en energía solar en Mendoza, proyectos de Galan Lithium y Minas Argentinas en minería, un parque eólico de PCR – Acindar en la provincia de Buenos Aires, inversiones de Rio Tinto en minería de litio y cobre, y obras portuarias en Santa Fe. En total, los proyectos aprobados bajo el RIGI sumaron USD 27.200 millones, con más de USD 95.000 millones en carpetas en evaluación.
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El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció además un plan para acelerar la aprobación de proyectos bajo el RIGI. En declaraciones públicas señaló que en los próximos 30 días se esperaba autorizar varias iniciativas adicionales y que entrarían proyectos por un monto agregado que podría acercar el volumen total a entre USD 130.000 y USD 140.000 millones, frente a cifras inferiores previamente estimadas.
Hasta marzo de 2026, el saldo neto efectivamente registrado por el RIGI estuvo muy por debajo del potencial anunciado y del universo de proyectos en análisis: pese a los USD 27.200 millones aprobados, el flujo neto real fue de apenas USD 762 millones, lo que evidencia una brecha entre anuncios y ejecución. El Gobierno confía en que la ampliación del régimen —el llamado “Super RIGI”— y la mayor velocidad en aprobaciones permitan convertir esos anuncios en inversiones concretas.
En síntesis, los datos consolidados del primer bienio de Milei muestran que el campo fue la principal generadora de divisas, seguida por Vaca Muerta y, en tercer lugar, por el canal financiero de emisiones de deuda. El RIGI, por ahora, aportó menos recursos efectivos, aunque mantiene un papel central en la estrategia oficial y existe expectativa de que su profundización modifique esa relación en los meses venideros.

