13 de mayo de 2026
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Tendinitis rotuliana: causas y ejercicios de recuperación

La tendinitis rotuliana es una lesión habitual en corredores y en deportistas que someten las rodillas a esfuerzos repetidos. Consiste en la inflamación y degeneración del tendón del cuádriceps, que conecta los músculos extensores de la rodilla con la rótula. Si no se detecta y trata a tiempo, puede limitar significativamente la práctica deportiva.

Como explica el licenciado en ciencias de la actividad física y el deporte Miguel Ángel Rabanal San Román en la revista SportLife, el tendón del cuádriceps recibe la unión de los cuatro músculos extensores —vasto externo, vasto interno, vasto intermedio y recto anterior—. La rótula actúa como un punto de apoyo que aumenta el brazo de palanca de la articulación, lo que incrementa la carga mecánica sobre el tendón durante la carrera y los saltos.

Por ello, señaló que la tendinitis rotuliana se puede presentar en dos localizaciones: la tendinopatía suprarrotuliana, con dolor por encima de la rótula, y la tendinopatía infrarrotuliana, con molestias por debajo. En ambos casos el dolor suele empeorar al subir escaleras y con el impacto y la fase de empuje al correr.

Causas de la tendinitis rotuliana

El especialista identifica varias causas comunes. Una es la falta de adaptación del tendón a la carga exigida, especialmente en descenso por cuestas, donde la tensión sobre el tendón aumenta. Otra es el incremento brusco del volumen de entrenamiento o de los kilómetros, que no permite una adaptación progresiva del tejido tendinoso.

También influyen factores biomecánicos como una mala pisada, que provoca desviaciones de la rodilla hacia dentro o hacia fuera, y el uso de zapatillas inadecuadas para el tipo de pisada del corredor; por ejemplo, emplear calzado diseñado para pronadores severos cuando no se es pronador puede generar desequilibrios. Además, los desequilibrios musculares y los acortamientos en cualquiera de los cuatro músculos del cuádriceps aumentan el riesgo de sobrecarga del tendón.

Tratamientos y remedios para la recuperación

El tratamiento inicial busca descargar la zona afectada y recuperar la función tendonaria mediante fisioterapia. El tiempo de recuperación varía; habitualmente oscila entre dos semanas y cuatro meses, según la gravedad de la lesión y la respuesta individual al tratamiento.

La recuperación suele ser más rápida si la lesión se detecta y trata en fase aguda; en casos avanzados o con factores de riesgo persistentes el proceso puede alargarse.

Como complemento al tratamiento profesional, el especialista propone un remedio casero para aliviar inflamación y dolor: disolver una aspirina en un poco de agua, mezclar la solución con crema hidratante y aplicar masajeando suavemente sobre el tendón al levantarse y al acostarse. Este método no sustituye la fisioterapia, pero puede ayudar en las fases iniciales.

El uso de cintas para descargar el tendón rotuliano también puede ser útil. La colocación depende de la localización del dolor: para dolor infrarrotuliano la cinta se sitúa por encima de la rótula; para dolor suprarrotuliano, por debajo. Esta medida ayuda a redistribuir las fuerzas sobre el tendón y a reducir las molestias durante la actividad diaria.

Complicaciones de la tendinitis no tratada

Ignorar los síntomas puede llevar a complicaciones serias. La tendinitis puede evolucionar hacia desgarros o roturas del tendón ante movimientos bruscos, situaciones que en muchos casos requieren cirugía para reparar las fibras afectadas. Por eso la detección precoz y la valoración por un profesional de la salud son fundamentales para evitar complicaciones.

En la fase de recuperación, Rabanal recomienda un ejercicio práctico: caminar en cuclillas de forma muy lenta y controlada, con pasos cortos y sin forzar la postura. Se aconseja realizar entre dos y cuatro series de diez a catorce pasos, una o dos veces por semana, con dos minutos de descanso entre series, tiempo que puede aprovecharse para estirar el cuádriceps.

El estiramiento propuesto se realiza apoyando la rodilla en el suelo, cogiendo la punta del pie con la mano y acercándola al glúteo, manteniendo la espalda recta. Se debe mantener la posición entre 20 y 25 segundos por pierna, tanto al terminar el ejercicio como en cualquier momento del día para aliviar la tensión acumulada en el cuádriceps.

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