Irán anunció la ampliación de la zona que considera bajo su control en el estrecho de Ormuz, un corredor marítimo clave para el transporte mundial de petróleo y gas.
La declaración, difundida por las agencias Fars y Tasnim, fue hecha por un alto oficial de la Marina de la Guardia Revolucionaria en un contexto de tensión con Estados Unidos y sus aliados en la región.
Mohammad Akbarzadeh, subdirector político de la Marina de la Guardia Revolucionaria, señaló que Teherán ya no interpreta el estrecho como un paso limitado alrededor de unas pocas islas del Golfo Pérsico, sino como un área operativa de mayor alcance.
“En el pasado, el estrecho de Ormuz era definido como un área limitada alrededor de islas como Hormuz y Hengam, pero hoy esa visión cambió”, dijo Akbarzadeh, según Fars.
El oficial indicó que la nueva delimitación estratégica se extiende desde Jask, en el este, hasta la isla de Siri, en el oeste, lo que implica un aumento considerable del espacio marítimo que Teherán busca incluir en su esfera de influencia militar.
Fars y Tasnim añadieron que el ancho operativo, que antes calculaban entre 30 y 50 kilómetros, ahora abarcaría entre 320 y 480 kilómetros, describiendo la delimitación como “una media luna completa”.
El anuncio se produce en medio de un enfrentamiento diplomático y militar con Washington, tras meses de episodios regionales que incluyeron ataques de Estados Unidos e Israel y represalias de Teherán y sus aliados.
El estrecho de Ormuz concentra cerca de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado; por él transitan exportaciones esenciales de Arabia Saudita, Irak, Qatar y otros países del Golfo, de modo que cualquier alteración afecta los mercados y los precios energéticos.
Se trata del segundo cambio de este tipo desde el inicio del conflicto regional. El 4 de mayo pasado, la Guardia Revolucionaria ya había publicado un mapa con una nueva área de control que incluía parte del Golfo de Omán y sectores próximos a la costa de Emiratos Árabes Unidos.
El esquema anterior abarcaba desde el monte Mobarak, en Irán, hasta el emirato de Fujairah, y desde la isla iraní de Qeshm hasta Umm al Quwain, en Emiratos; la declaración difundida ahora amplía aún más ese perímetro.
Paralelamente continúan las negociaciones indirectas entre Teherán y Washington para sostener el frágil alto el fuego alcanzado semanas atrás. El presidente estadounidense, Donald Trump, rechazó la última propuesta iraní y la calificó como “TOTALMENTE INACEPTABLE”.
Al mismo tiempo, dirigentes iraníes endurecieron su retórica contra Estados Unidos. El presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió que Washington debe aceptar la propuesta de 14 puntos presentada por Teherán o enfrentará “fracaso tras fracaso”.
“Cuanto más tarden en actuar, más pagarán los contribuyentes estadounidenses por ello”, afirmó Ghalibaf en redes sociales.
El portavoz del Ministerio de Defensa iraní, Reza Talaei-Nik, también lanzó advertencias dirigidas a Washington.
“Si Estados Unidos no se somete a las demandas legítimas y definitivas de la nación iraní en el ámbito diplomático, debería esperar que se repitan sus derrotas en el campo de batalla militar”, declaró Talaei-Nik.
Las declaraciones de Irán generaron preocupación entre gobiernos del Golfo y actores internacionales del comercio energético. El primer ministro y canciller de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, afirmó que “Irán no debería utilizar este estrecho como arma para presionar o chantajear a los países del Golfo”.
En las últimas semanas, Teherán impuso restricciones al tránsito marítimo y evaluó mecanismos para cobrar peajes a embarcaciones comerciales que atraviesen la zona. Funcionarios estadounidenses consideraron “inaceptable” cualquier intento iraní de consolidar un control efectivo sobre esta ruta estratégica.
(Con información de Reuters y AFP)

