15 de mayo de 2026
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IA reconstruye rostro de víctima de Pompeya tras 1.900 años

Por primera vez en Pompeya, arqueólogos han utilizado inteligencia artificial para recrear digitalmente el rostro de un hombre que murió durante la erupción del Vesubio en el año 79 d. C. Esta reconstrucción combina técnicas modernas con investigación arqueológica y ofrece nuevas perspectivas sobre uno de los desastres naturales más estudiados de la Antigüedad.

El proyecto fue realizado por el Parque Arqueológico de Pompeya en colaboración con la Universidad de Padua, a partir de datos recogidos en excavaciones recientes cerca de la necrópolis de Porta Stabia, en las afueras de la ciudad antigua. Según el Ministerio de Cultura de Italia, la imagen representa a un individuo sorprendido mientras intentaba huir hacia la costa acompañado de otra persona; los investigadores consideran que falleció al inicio de la erupción durante una intensa caída de fragmentos volcánicos.

La reconstrucción digital emplea algoritmos de inteligencia artificial y técnicas de edición fotográfica para transformar información esquelética y arqueológica en un rostro plausible. En la representación se le muestra corriendo por un camino cubierto de escombros y utilizando un cuenco de barro como protección improvisada, mientras el Vesubio entra en erupción al fondo.

Cómo la inteligencia artificial permitió recrear el rostro de la víctima

El uso de inteligencia artificial introduce un método novedoso en arqueología para preservar e interpretar con mayor detalle los restos hallados en Pompeya. El sitio, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, quedó sepultado bajo cenizas y piedra pómez, circunstancia que permitió la conservación excepcional de cuerpos y objetos.

Según el comunicado oficial del Parque Arqueológico de Pompeya, la reconstrucción fue posible gracias a la integración de diversas fuentes de datos arqueológicos y a la colaboración interdisciplinaria. El hombre fue encontrado con un mortero de terracota que utilizó como escudo improvisado, además de una lámpara de aceite, un pequeño anillo de hierro y diez monedas de bronce.

Estos elementos aportan información sobre los últimos momentos de la víctima y ofrecen pistas sobre la vida cotidiana en la ciudad antes de la catástrofe.

Fuentes antiguas, incluidas las del escritor Plinio el Joven, describen que muchos habitantes emplearon objetos domésticos para protegerse durante la erupción; este hallazgo concreto refuerza esas crónicas. La inteligencia artificial permitió convertir esos vestigios materiales en una representación visual informada por los datos.

Gabriel Zuchtriegel, director del Parque Arqueológico de Pompeya, destacó la utilidad de la tecnología para la gestión y la difusión del patrimonio: “La vastedad de los datos arqueológicos es ahora tal que solo con la ayuda de la inteligencia artificial podremos protegerlos y ponerlos en valor adecuadamente. Si se utiliza correctamente, la IA puede contribuir a una renovación de los estudios clásicos”, señaló en el comunicado del ministerio.

Las fuentes detrás de la reconstrucción

La iniciativa forma parte de un esfuerzo mayor para hacer la investigación arqueológica más accesible y comprensible sin perder rigor científico. El retrato digital busca tanto generar una conexión emotiva como servir de herramienta educativa respaldada por datos verificables.

El proceso comenzó con el análisis de los restos óseos y los objetos personales hallados junto al individuo. Los especialistas emplearon modelos generativos de inteligencia artificial para estimar proporciones craneales y tejidos faciales, y complementaron esos resultados con fuentes históricas y comparativas sobre la población romana de la época.

La reconstrucción va más allá del rostro: la escena completa sitúa al hombre en movimiento, intentando escapar mientras el Vesubio arroja cenizas y piedras sobre la ciudad. Este enfoque pretende ofrecer una experiencia visual más realista y emotiva sin perder la base científica.

El Ministerio de Cultura difundió la imagen el 27 de abril de 2026 y subrayó que la colaboración con la Universidad de Padua y el uso de inteligencia artificial abren nuevas vías para la protección y difusión del patrimonio. Según el ministerio, Pompeya “sigue siendo un laboratorio de innovación científica, donde la tecnología se pone al servicio de la memoria y el conocimiento”.

Impacto y futuro de la tecnología en la investigación de Pompeya

La aplicación de inteligencia artificial en la reconstrucción de rostros y escenas históricas es una tendencia en crecimiento en la arqueología. La capacidad de procesar grandes volúmenes de datos y convertirlos en imágenes realistas permite ofrecer interpretaciones más completas y accesibles de los hallazgos.

El director Gabriel Zuchtriegel reiteró: “Si se utiliza bien, la inteligencia artificial puede contribuir a una renovación de los estudios clásicos”, y afirmó que la tecnología no sustituye al trabajo científico, sino que lo potencia y lo hace más atractivo y relevante para las nuevas generaciones.

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