La Iglesia católica en Argentina reforzó su posicionamiento social ante el agravamiento de la situación económica y advirtió sobre el impacto creciente de la crisis en sectores que históricamente pertenecían a la clase media, y que ahora empiezan a recurrir a organizaciones de asistencia como Cáritas para cubrir necesidades básicas.
“Antes nos ayudaba gente en Cáritas que ahora son también gente que nos viene a pedir”, señalaron desde la conducción eclesiástica, describiendo una transformación social cada vez más visible.
En declaraciones a Radio Rivadavia, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, afirmó que la Iglesia percibe un empeoramiento sostenido en familias que antes se sostenían con sus propios ingresos y hoy requieren apoyo para alquileres, medicamentos o servicios. Según informó la Agencia Noticias Argentinas, desde el Episcopado consideran que este fenómeno se extiende por distintas regiones del país y demanda nuevas respuestas pastorales, sociales e institucionales.
En ese contexto, la Iglesia ratificó su papel como actor social con fuerte presencia territorial y una mirada crítica frente a modelos de desarrollo centrados únicamente en el individualismo. “La centralidad de la persona nos parece fundamental en todos los diálogos”, dijo Colombo, y agregó que el crecimiento y el progreso deben darse sin perjudicar a otros. La postura busca fortalecer una visión comunitaria frente a procesos económicos que, según la Iglesia, dejan a muchas personas al margen.
La conducción episcopal también defendió su capacidad de diálogo con todos los espacios políticos sin renunciar a su autonomía institucional, y afirmó que continuará participando en el debate público desde una perspectiva orientada al bien común. “La libertad de la Iglesia para expresarse y ejercer su mirada social la vamos a defender”, sostuvieron, consolidando así una estrategia pastoral más activa ante los desafíos sociales, económicos y políticos que atraviesa Argentina.

