20 de mayo de 2026
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Putin y Xi Jinping refuerzan cooperación estratégica y energética

Vladimir Putin se reúne este miércoles en Pekín con Xi Jinping para reforzar la alianza entre Rusia y China, en un contexto marcado por la reciente visita de Donald Trump a ese país, la guerra en Ucrania y el efecto global del conflicto en Irán sobre los mercados energéticos. El Kremlin busca profundizar la cooperación estratégica y energética con China, mientras Moscú intenta mantener ingresos clave frente a las sanciones occidentales.

El presidente ruso llegó a la capital china con el objetivo de mostrar la fortaleza del vínculo con Xi, considerado uno de sus principales socios internacionales en un momento en que Rusia afronta aislamiento diplomático por la invasión de Ucrania y presión económica sobre sus exportaciones de energía.

Antes de su llegada, Putin difundió un mensaje en video dirigido al pueblo chino en el que evaluó el estado de la relación bilateral. Afirmó que los lazos entre ambos países alcanzaron “un nivel verdaderamente sin precedentes” y señaló que “el comercio entre Rusia y China continúa creciendo”.

En ese mismo mensaje, el mandatario subrayó la relevancia internacional de la relación estratégica con Beijing: según dijo, la estrecha cooperación entre ambos países desempeña un papel estabilizador a nivel global y, sin aliarse contra nadie, busca promover la paz y la prosperidad.

El encuentro entre Xi y Putin se produjo pocos días después del viaje de Donald Trump a China. El presidente estadounidense fue recibido con una ceremonia de alto perfil, pero no logró avances concretos en asuntos clave, entre ellos la posible colaboración china para reabrir el estrecho de Ormuz, afectado por la guerra entre Estados Unidos e Irán.

En contraste, la reunión entre Xi y Putin tuvo un carácter más reservado, aunque contó con una agenda amplia que incluyó reuniones bilaterales y la firma de una declaración conjunta de cooperación.

La guerra en Medio Oriente añadió una nueva dimensión a la relación energética entre Moscú y Beijing. Rusia pretende aprovechar la incertidumbre sobre los suministros desde la región para acelerar proyectos estratégicos con China, especialmente el gasoducto Power of Siberia 2, que atravesaría Mongolia y permitiría llevar gas por tierra como alternativa a las importaciones marítimas desde Medio Oriente.

El canciller ruso, Serguéi Lavrov, ya había señalado esa línea en abril, tras reunirse con Xi, cuando dijo que Rusia podría “compensar” eventuales déficits energéticos de China si el conflicto en Medio Oriente afectaba los suministros globales.

China es actualmente el principal comprador del petróleo ruso sancionado, un flujo que se volvió central para la economía de Moscú en medio de las restricciones impuestas por Occidente.

La relación entre Xi y Putin se consolidó desde 2022, con la invasión de Ucrania. Desde entonces, el líder ruso ha visitado Pekín cada año, mientras China ha evitado condenar la ofensiva y ha mantenido una postura pública de neutralidad, a la vez que ha pedido negociaciones para poner fin al conflicto.

La cercanía entre ambos líderes también se ha reflejado en gestos diplomáticos recientes: durante la última visita de Putin a Pekín, en septiembre de 2025, Xi lo recibió como un “viejo amigo”, una expresión que no empleó durante la visita de Trump la semana pasada.

(Con información de AFP)

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