Un equipo interdisciplinario de la Universidad Austral, el CONICET y la Universidad Católica de Santa Fe publicó el Estudio Prospectivo IA 2035, que advierte sobre el atraso de Argentina en el desarrollo de la inteligencia artificial y plantea siete metas concretas para revertir esa situación.
El punto de partida es claro: según el Índice de Preparación en IA del Fondo Monetario Internacional (2023), Argentina obtiene 0,47 puntos, ubicándose por debajo de países como Chile (0,59), Uruguay (0,55) y México (0,53).
Para elaborar el diagnóstico, los investigadores emplearon el método Delphi, una técnica de consulta estructurada basada en rondas sucesivas de preguntas y retroalimentación anónima entre especialistas. Participaron 67 expertos de gobierno, academia e industria, que evaluaron riesgos y oportunidades de la IA de cara a 2035.
Entre los hallazgos más relevantes, el 83% de los expertos coincide en que la falta de articulación entre el gobierno, las universidades y el sector privado es el principal obstáculo para el desarrollo de la IA en Argentina.
Además, el 76% considera que la automatización reemplazará tareas operativas y puestos de nivel junior, lo que aumentará la demanda de trabajadores con pensamiento crítico y competencias digitales. Ese mismo porcentaje señala a la agroindustria como el sector con mayor potencial para aplicar IA, seguido por la biotecnología y la medicina privada.
Gabriela Robiolo, profesora de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral y coautora del estudio, advirtió que “el riesgo principal no es la automatización en sí, sino la ausencia de una estrategia para acompañar a trabajadores y empresas en la transición hacia nuevos modelos laborales”.
El informe describe nueve escenarios posibles para Argentina hacia 2035. Entre los más probables y deseables aparecen una transformación productiva de gran escala y una inversión sostenida en investigación, desarrollo e innovación. En contraste, la infraestructura digital equitativa, marcos regulatorios sólidos y la consolidación de una estrategia nacional se consideran necesarios pero poco probables, lo que evidencia una brecha entre lo urgente y lo factible. Un riesgo inmediato es que la automatización avance sin políticas de reconversión laboral.
Sobre el posicionamiento regional, Robiolo señaló que Argentina cuenta con capacidades científicas y talento, pero que sin coordinación entre el gobierno, las universidades y el sector productivo no será posible aspirar a un liderazgo regional.
Los índices internacionales respaldan ese diagnóstico: según el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2025), Argentina se ubica en el grupo de “adoptantes” con 52,98 puntos, mientras que Chile (70,56) y Brasil (67,39) se consolidan como líderes regionales.
Las siete metas que propone el estudio
El trabajo propone siete metas prioritarias para encarar el desarrollo de la IA hacia 2035: primero, diseñar una estrategia nacional de IA que reúna a actores públicos, privados, académicos y de la sociedad civil, ampliando el plan iniciado en 2019; segundo, democratizar el acceso digital mediante la expansión de conectividad de calidad en todo el territorio; tercero, implementar políticas de reconversión laboral con enfoque federal y atención a los sectores más expuestos a la automatización; cuarto, capacitar masivamente a docentes tanto en herramientas digitales como en su integración pedagógica para preparar a los estudiantes en competencias futuras; quinto, formar a decisores y funcionarios públicos en el uso ético y responsable de la IA para diseñar políticas basadas en evidencia; sexto, modernizar la infraestructura sanitaria digital, priorizando interoperabilidad, historias clínicas electrónicas y protección de datos sensibles; y séptimo, fortalecer a las pymes para que integren soluciones de IA en sus procesos productivos y de gestión, reduciendo la brecha con las grandes empresas.

