3 de junio de 2026
Buenos Aires, 12 C

603 represas en un año: por qué Europa las está demoliendo

La eliminación masiva de obstáculos en ríos europeos está cambiando paisajes y ecosistemas. En 2025 se demolieron 603 presas y barreras en 21 países, reconectando más de 3.740 kilómetros de cauces, según la coalición Dam Removal Europe. Esta tendencia responde tanto a la urgencia climática como a la necesidad de recuperar biodiversidad y reducir riesgos asociados a infraestructuras envejecidas.

Los ríos que recuperan su libre flujo muestran efectos rápidos. En el Hiitolanjoki, Finlandia, la retirada de tres centrales hidroeléctricas aceleró el caudal, redujo la temperatura del agua y permitió el regreso del salmón a tramos inaccesibles durante más de un siglo. La restauración de la conectividad restablece corredores para fauna y flora; expertos como Angela Ortigara, de WWF Países Bajos, consideran estas intervenciones “con efecto inmediato y beneficio a largo plazo”.

La remoción de presas responde a motivos ambientales, de seguridad y de conservación. El proyecto AMBER calcula que hay alrededor de 1,2 millones de barreras —presas, azudes y alcantarillas— que fragmentan los ríos europeos. Muchas fueron construidas para hidroelectricidad, navegación o agricultura, pero ahora están obsoletas y suponen riesgos ecológicos y estructurales.

La fragmentación altera la temperatura, el hábitat y las emisiones de metano. Los embalses pierden la protección de la vegetación ribereña y quedan expuestos al sol, lo que eleva la temperatura del agua y modifica el hábitat. Además, la acumulación y descomposición de materia orgánica en los embalses puede liberar metano, un potente gas de efecto invernadero, advierte Pao Fernández-Garrido, del European Open Rivers Programme, que financia la restauración fluvial.

Restaurar la conectividad ayuda a afrontar fenómenos extremos y, junto con la legislación europea y la presión de científicos y organizaciones, promueve la recuperación de ecosistemas frente a la crisis climática. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, 9 de cada 10 desastres naturales en la última década estuvieron vinculados al agua. “Hemos perdido alrededor del 80% de nuestros humedales en el último milenio”, subraya la agencia, que recuerda la función de estos ecosistemas como esponjas naturales ante inundaciones y sequías.

El marco legal que impulsa la remoción

El avance de estas políticas cuenta con la Regulación de Restauración de la Naturaleza de la Unión Europea, vigente desde 2024. La norma obliga a restaurar al menos el 20% del territorio terrestre y marino para 2030 e incluye el objetivo de devolver 25.000 kilómetros de ríos a un estado de libre flujo. Es la primera vez que la remoción de barreras y la conectividad fluvial se incorporan de forma explícita en la legislación europea.

La retirada de presas es un proceso complejo: requiere años de estudios ambientales y negociaciones con propietarios y autoridades locales, así como la gestión de sedimentos y la estabilización de riberas para evitar impactos negativos tras la demolición. Cuando se hacen bien, los ecosistemas pueden recuperarse con rapidez; en Holstenkoski, Finlandia, la restauración abrió rutas migratorias para peces a lo largo de 43 kilómetros.

En Europa se derriban cientos de presas por razones ambientales, de seguridad y conservación. La obsolescencia de infraestructuras, la amenaza al equilibrio ecológico y el impacto sobre especies en peligro —como el salmón o la anguila europea— han impulsado una revisión de la relación entre la sociedad y los ríos.

La recuperación de ríos beneficia además a insectos, aves y mamíferos, mejora la diversidad de hábitats y restablece la dinámica de sedimentos, esencial para la reproducción de muchas especies. Las soluciones alternativas, como las escalas para peces, tienen eficacia limitada: las especies con menor capacidad natatoria suelen quedar excluidas, lo que perpetúa la fragmentación.

Qué países avanzan más rápido

En 2025 Suecia lideró las remociones con 173 barreras eliminadas, seguida por Finlandia y España. En el sur y sureste europeo, incluso en regiones afectadas por conflictos como Ucrania, se han iniciado proyectos similares. La experiencia de grandes desmantelamientos en Estados Unidos, como el del río Klamath en California, sirve de referencia, aunque en Europa la mayoría de las intervenciones se centra en estructuras de menor tamaño.

El reto, según la Agencia Europea de Medio Ambiente, es ampliar las acciones y garantizar su mantenimiento a largo plazo. “El verdadero reto ahora es la implementación estratégica y a gran escala”, concluyen desde la institución.

Artículo anterior

Homenaje de Pilar a los Bomberos Voluntarios

Artículo siguiente

La escena de Friends que cambió la carrera de Brooke Shields

Continuar leyendo

Últimas noticias

Comienza el Mundial en: