Los ministros de Defensa de los 32 países de la OTAN se reúnen este jueves en Bruselas para preparar la cumbre de la Alianza prevista los días 7 y 8 de julio en Ankara, en el contexto de una reorganización estratégica que implicará una reducción de las capacidades convencionales que Estados Unidos aporta a la defensa europea.
Washington ha comunicado a sus aliados que reasignará parte de sus recursos militares a otras regiones, sobre todo al Indo-Pacífico, lo que reducirá su contribución al llamado Modelo de Fuerzas de la OTAN, el mecanismo que determina qué efectivos y capacidades estarían disponibles en caso de crisis o conflicto.
Este reajuste forma parte de una estrategia anticipada por autoridades estadounidenses. En una reunión ministerial en febrero, el subsecretario de Defensa Elbridge Colby propuso la idea de una “OTAN 3.0”, basada en una mayor distribución de responsabilidades y en reducir la dependencia europea de la protección militar estadounidense.
Fuentes aliadas indican que varios países europeos, entre ellos España, Alemania y Países Bajos, ya trabajan para cubrir algunas de las capacidades que dejará de aportar Estados Unidos. Estas fuentes subrayan que no se trata de una retirada masiva de tropas estadounidenses del continente.
Según explicaron, el ajuste afectará sobre todo a capacidades convencionales y se aplicará de forma gradual. Por el contrario, la protección nuclear estadounidense sobre Europa permanecerá vigente.
Rutte defendió la decisión estadounidense y aseguró que refleja la evolución de la Alianza. “Es completamente lógico que los europeos asuman una mayor parte de la carga”, afirmó.
El responsable neerlandés consideró positivo que los aliados europeos repartan de manera más equilibrada las responsabilidades en materia de seguridad. “Es algo peculiar que sigamos necesitando tanta ayuda de otro país, a ocho horas de vuelo de aquí, con 350 millones de personas, para defendernos contra 140 millones”, señaló.
Rutte añadió que Europa y Canadá están “dispuestos, preparados y capacitados para hacer más” y explicó que el ajuste estadounidense responde a esa nueva realidad.
“No se trata de dónde están actualmente las fuerzas y los medios, sino de quién haría qué si se activaran nuestros planes de defensa”, indicó.
Rutte insistió en que “Estados Unidos ha dejado claro que está comprometido con la OTAN” y recordó que Washington mantendrá sus compromisos nucleares con la Alianza.
La reunión ministerial arrancará con una sesión del Grupo de Planificación Nuclear de la OTAN y continuará con un encuentro del Consejo del Atlántico Norte para revisar los preparativos de la cumbre de Ankara.
Entre los asuntos centrales figura la evaluación de los objetivos de capacidades militares de los Estados miembros y el seguimiento del compromiso asumido por los aliados para elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB para 2035. Ese objetivo prevé que un 3,5% del PIB vaya a inversión militar directa y otro 1,5% a gastos relacionados con la defensa.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, llegará a Bruselas con un mensaje que, según el Pentágono, subraya la necesidad de que los aliados europeos asuman “la responsabilidad principal de la defensa convencional del continente europeo”.
Rutte destacó que en 2025 los aliados europeos y Canadá incrementaron su inversión básica en defensa en más de 90.000 millones de dólares, lo que equivale a un aumento cercano al 20% en un año.
La reunión también abordará la situación internacional. Los ministros analizarán el apoyo a Ucrania en una sesión del Grupo de Contacto para la Defensa de Ucrania, copresidido por Alemania y el Reino Unido e integrado por cerca de 60 países.
La coalición se comprometió en febrero a movilizar 30.000 millones de euros para Kiev antes de finales de año. A mediados de abril ya había reunido 21.000 millones de euros.
Fuentes aliadas señalan que la cumbre de Ankara podría incluir un compromiso anual de entre 60.000 y 70.000 millones de euros para Ucrania, que incluiría recursos vinculados al préstamo europeo destinado al gasto militar ucraniano.
Rutte afirmó que Estados Unidos seguirá proporcionando asistencia relevante a Kiev. “EE. UU. no va a aportar dinero pero sigue proporcionando ayuda esencial”, dijo en referencia a sistemas de defensa aérea fabricados por empresas estadounidenses que los aliados han comprado para entregar a Ucrania.
La situación en Oriente Medio también figura en la agenda. La reunión se celebra en la víspera de la firma de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin a hostilidades y reabrir el estrecho de Ormuz.
Rutte aseguró que el acuerdo ofrece la oportunidad de que Irán “nunca consiga un arma nuclear” y destacó las iniciativas impulsadas por Francia y el Reino Unido para facilitar la normalización del tránsito marítimo en la zona.
(Con información de EFE y EP)


