27 de junio de 2026
Buenos Aires, 13 C

Sectores con potencial para despegar en el segundo semestre

A pocos días del inicio del segundo semestre, la economía presenta una mejora en las expectativas de inflación, pero el crecimiento sigue concentrado en pocos sectores.

Después de un primer tramo del año impulsado por el agro, la energía y la minería, el nuevo período llega con previsiones de menor inflación y un crecimiento moderado, aunque persiste mucha incertidumbre sobre la evolución de la industria, la construcción y el consumo interno. Queda por ver si esos sectores podrán despegar finalmente.

Los economistas coinciden en un diagnóstico central: la actividad de 2026 estuvo fuertemente concentrada en un pequeño grupo de sectores, mientras el resto de la economía mostró un desempeño débil y errático. Para julio-diciembre esperan cierta mejora en las actividades rezagadas, pero de carácter moderado; no se proyecta una recuperación vigorosa de la industria, la construcción ni del comercio.

De cara al período julio-diciembre, los pronósticos apuntan a una recuperación moderada de las actividades más rezagadas, sin señales de una expansión sostenida.

Lorenzo Sigaut Gravina, de la consultora Equilibra, señaló que el agro perdería impulso desde el tercer trimestre tras la cosecha gruesa de abril a junio. Según su lectura, la economía se apoyó hasta ahora en tres pilares —agro, energía y minería— mientras industria, comercio y gran parte de los servicios permanecieron casi estancados.

Sigaut Gravina describió el comportamiento de esos sectores como un “serrucho”, con variaciones mensuales sin tendencia sostenida. Fuera del núcleo exportador no se observó un crecimiento relevante, lo que permitió un avance bajo de la actividad sin una generación notable de empleo.

Sobre la construcción, el economista consideró que el sector mostró señales de haberse acercado a un piso de actividad: los niveles son muy bajos, pero han mostrado cierta estabilización reciente.

El analista mencionó además que licitaciones de obra pública bajo concesiones a privados —con peajes y proyectos de menor escala— podrían aportar algo de movimiento a una actividad que estuvo casi paralizada. No obstante, advirtió que esto no implicaría un cambio de tendencia pronunciado, sino una leve mejora desde niveles deprimidos.

El informe del Indec correspondiente a abril registró una fuerte contracción tanto en construcción como en industria: ambos cayeron 2,8% interanual; en la serie desestacionalizada la construcción retrocedió 4% y la actividad manufacturera 2,1%. Aunque no hay datos oficiales de mayo, informes privados (FIEL y UIA) señalaron una nueva caída industrial en ese mes; Ferreres y Asociados informó un aumento intermensual de 1,3% en la industria. En conjunto, las fuentes coinciden en que persiste el “serrucho” y no hay señales claras de repunte consistente.

Sigaut Gravina estimó que la construcción podría mostrar algo de reactivación en el segundo semestre impulsada por las nuevas concesiones, aunque desde una base muy baja.

Respecto al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), el último dato oficial disponible es de marzo, con una variación interanual de 5,5% y un aumento de 3,5% frente a febrero; en el acumulado de los tres primeros meses hubo un alza de 1,7%. El dato de abril se publicará próximamente y no se espera que sea tan favorable como el de marzo.

Menos inflación, ¿más consumo?

En materia de precios, Sigaut Gravina describió un escenario de menor tensión inflacionaria respecto de los primeros meses del año. Explicó que varios shocks —subas en alimentos, educación y servicios regulados como energía, transporte y gas— afectaron el nivel general de precios, pero las expectativas son más optimistas hacia adelante.

En su proyección, la inflación tendería a un promedio cercano al 2% mensual, con posibilidad de desaceleración si no se repiten nuevos shocks. Ese proceso podría permitir una recomposición parcial del salario real, siempre con limitaciones; paritarias alineadas con ese ritmo permitirían recuperar parte del poder adquisitivo perdido y favorecerían la reacción de sectores que estaban estancados.

Sebastián Menescaldi, de la consultora Eco Go, planteó que la economía muestra dos dinámicas simultáneas: un frente financiero relativamente ordenado, con inflación en descenso y estabilidad en tasas; y una economía real con inversión débil y sin recuperación clara del consumo.

Menescaldi prevé algo más de movimiento cambiario en el segundo semestre, una inflación en torno al 2% y tasas que se acomodarían a ese escenario. Asimismo señaló que la estadística podría favorecer las tasas interanuales porque la segunda mitad de 2025 tuvo cifras negativas; aun así, anticipó que no será un crecimiento marcado.

El economista añadió que el aumento del PBI en 2026 estará explicado por las exportaciones —por la buena cosecha agrícola y por mayores precios en minería, petróleo y gas—, mientras que la inversión, que sería el motor del nuevo modelo económico, aún no responde y el consumo seguirá estancado.

En síntesis, Menescaldi estimó que la baja de la inflación combinada con alguna recuperación salarial y, posiblemente, mayor crédito podrán impulsar algo el consumo, pero no generarán una expansión económica significativa. A su juicio, hay un cambio de modelo que implicará sectores que sufrirán la transición.

Fausto Spotorno, del estudio Orlando Ferreres & Asociados, también proyecta un tipo de cambio algo más alto y una inflación en descenso. En lo real, espera una recuperación más consolidada en los sectores que estuvieron rezagados, como comercio e industria; de hecho, su indicador propio mostró una leve mejora manufacturera en mayo respecto de abril.

Spotorno estima que los sectores más rezagados mejorarán en el segundo semestre, aunque sin resultados espectaculares.

Para él, el peor momento podría haber quedado atrás. La construcción crecería muy lentamente desde niveles bajos; el consumo modestamente; y el agro y la ganadería continúan con buen desempeño, favorecidos además por un mejor tipo de cambio y la caída en el precio del petróleo, que reduce costos de combustible. En conjunto, prevé un segundo semestre mejor que el primero.

Ricardo Delgado, de Analytica, destacó una consolidación del sector externo por la estabilidad de los flujos exportadores, pero advirtió que el consumo interno no muestra señales claras de recuperación: los salarios apenas acompañan la inflación y el ingreso disponible de los hogares sigue presionado por los gastos fijos.

Delgado señaló que hoy el 27% de los deudores totales presenta problemas de mora tardía, con más de 90 días de impagos —es decir, 5.300.000 personas—, lo que limita la capacidad de consumo de una parte importante de la población.

La conclusión del analista es que habrá mayor dinamismo exportador, beneficiando economías del NOA, sur y centro (minería, petróleo, gas y agro), mientras que en las áreas conurbadas, donde pesan la construcción y la industria, la situación será más compleja.

Analytica estima que la actividad económica crecerá apenas algo por encima del 1% en el año, de modo que no se esperan cambios macroeconómicos grandes.

Artículo anterior

Países árabes condenan ataque iraní contra Bahréin

Artículo siguiente

Cómo quitar manchas de café de una taza sin lavandina

Continuar leyendo

Últimas noticias

Comienza el Mundial en: