El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que completó este jueves una nueva ola de bombardeos contra objetivos en Irán, marcando la sexta jornada consecutiva de ataques con el objetivo declarado de “degradar aún más las capacidades militares iraníes”.
Según CENTCOM, las fuerzas estadounidenses, incluidos aviones de combate, drones y buques de guerra, emplearon municiones de precisión que impactaron decenas de objetivos militares iraníes, entre ellos emplazamientos de vigilancia costera y de defensa aérea, instalaciones logísticas y capacidades marítimas. El organismo describió estas acciones como la sexta noche consecutiva de operaciones contra Irán.
El mando estadounidense señaló que los bombardeos buscan debilitar las capacidades militares iraníes y responsabilizar a Irán por recientes ataques contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz. Añadió que más de 50.000 militares estadounidenses permanecen desplegados en la región y se mantienen vigilantes, letales y preparados.
Autoridades iraníes reportaron el impacto de proyectiles estadounidenses contra un aeropuerto en la provincia de Semnan, en el norte del país, sin que hasta el momento se informaran víctimas mortales.
Teherán calificó además como “un crimen de guerra” un ataque ocurrido en las inmediaciones de un hospital oncológico infantil en Ahvaz. Según Bloomberg, la actual campaña de bombardeos es menos intensa que la registrada en marzo y principios de abril, cuando varias ciudades iraníes permanecieron bajo fuego constante.
El presidente Donald Trump reinició la ofensiva el fin de semana al dar por concluido el memorando de entendimiento firmado el 17 de junio, tras ataques de Irán contra buques comerciales en Ormuz. Trump advirtió que podría intensificar los ataques —mencionando plantas eléctricas y puentes como posibles blancos— hasta que Irán reabra el estrecho, por donde antes del conflicto transitaba alrededor de una quinta parte del crudo mundial.
Un portavoz del mando militar central iraní, citado por la agencia estatal IRNA, advirtió que “todo lo que ha permanecido intacto hasta ahora debido a la nobleza de Irán será destruido”, en referencia a la infraestructura regional, si Estados Unidos ataca la red eléctrica iraní. Reuters informó, citando fuentes, que Irán también pidió a los hutíes en Yemen que cierren la ruta petrolera del Mar Rojo en ese escenario.
El tráfico comercial en el estrecho de Ormuz cayó de forma pronunciada: el promedio móvil de siete días del flujo de crudo —incluidos suministros iraníes— bajó a aproximadamente 5,5 millones de barriles diarios hasta el miércoles, desde 9,4 millones la semana anterior, según cálculos de Bloomberg con datos de rastreo y firmas como Kpler y Vortexa.
El estrecho permanece prácticamente cerrado al tráfico comercial convencional. La mayoría de los tránsitos corresponden a buques vinculados a Irán que usan la ruta norte autorizada por Teherán, según datos de rastreo compilados por Bloomberg. Dos superpetroleros con crudo saudí e iraquí reaparecieron frente a las costas de Omán tras haber desactivado sus sistemas de rastreo en el Golfo Pérsico, lo que sugiere que completaron el paso por Ormuz a inicios de semana.
El martes, el CENTCOM reimpuso un cerco naval sobre puertos y buques iraníes, dos días después de que Irán advirtiera sobre el cierre de la vía marítima. El bloqueo, que podría agravar la ya deteriorada economía iraní, había sido impuesto en abril y luego levantado con la firma del acuerdo provisional. El rial iraní acumuló una depreciación notable: cotizaba alrededor de 1,9 millones de riales por dólar el jueves, un 20% por debajo de su valor previo al acuerdo, según Bonbast.com.
Analistas de RBC, entre ellos Helima Croft, indicaron en una nota a clientes que “el alto el fuego terminó, con buques bajo intenso fuego iraní”, y consideraron improbable una normalización del tráfico en Ormuz mientras persistan amenazas de minas, misiles, drones y los peajes impuestos por Teherán. El crudo Brent se mantenía en torno a USD 85 por barril, un 11% por encima de su valor de la semana anterior.
Irán respondió con ataques contra bases estadounidenses en la región. Las Fuerzas Armadas de Kuwait advirtieron de explosiones al interceptar objetivos hostiles con sus sistemas de defensa aérea; también se reportaron impactos en Jordania y Bahréin por las represalias de Teherán. El presidente del Parlamento iraní y jefe negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, afirmó que el país “no tiene razón para seguir comprometido” con el acuerdo provisional, aunque evitó anunciar una retirada formal del memorando.
Un portavoz del ejército iraní declaró con más rotundidad que “mientras Estados Unidos no acepte el sistema legal iraní, el estrecho permanecerá cerrado”, según la agencia semioficial ISNA. La declaración alude a la exigencia de Teherán de que los buques soliciten autorización para navegar por Ormuz y respeten normas locales, incluido el pago de tarifas de servicio.
El vicepresidente estadounidense JD Vance, en entrevista con el podcaster Joe Rogan, describió la estrategia de Washington como “un delicado baile diplomático” que combina presión económica, acción militar y negociaciones. Rechazó la idea de que los diálogos con Irán sean inútiles y descartó el despliegue de tropas terrestres masivas: “No vamos a enviar 150.000 soldados para lograr un cambio de régimen a menos que la propia población lo desee”, afirmó.
En la primera acción contra una embarcación desde el reinicio del bloqueo, las fuerzas estadounidenses atacaron este jueves un superpetrolero con bandera de Curazao cerca de la terminal de exportación iraní de Kharg Island, luego de que la nave ignorara múltiples advertencias mientras se dirigía a un puerto iraní.

