La Ciudad de Buenos Aires transformará una antigua estación de tranvía en desuso en una amplia plaza que beneficiará a más de 20.000 vecinos. El predio de San Cristóbal, inaugurado en 1904 y con múltiples usos desde la década de 1960, recibirá una intervención que integrará su historia con áreas verdes, juegos y un espacio cultural.
Al ubicarse en una zona con déficit histórico de espacios verdes por habitante, el Gobierno de la Ciudad confirmó que la ex estación se convertirá en una nueva plaza destinada al disfrute de miles de residentes del barrio.
La intervención preservará la identidad del lugar: se mantendrá el edificio ferroviario de fachada de ladrillo, se recuperará su frente y se pondrá en valor para integrarlo al nuevo espacio público. Las estructuras metálicas existentes serán reutilizadas y adaptadas como pérgolas.
El diseño incluirá amplias áreas de césped, nuevo arbolado, arbustos y diferentes sectores recreativos. La plaza contará con un patio de juegos con piso de caucho, una cancha deportiva, un área de calistenia con postas aeróbicas y un espacio cultural semicubierto pensado para actividades artísticas y la exhibición de esculturas.
“De las 100 ciudades más pobladas del mundo, Buenos Aires es la séptima con mayor cantidad de espacios verdes. Pero eso no nos alcanza, seguimos desafiándonos y vamos por más lugares con actividades al aire libre para los porteños”, afirmó el Jefe de Gobierno, Jorge Macri.
La obra ocupará una superficie total de 13.550 m2 e incluye la renovación integral del entorno y las veredas de toda la manzana, con mejoras en accesibilidad, iluminación, seguridad y conectividad peatonal. El plazo estimado de ejecución es de 14 meses, con finalización prevista para el segundo semestre de 2027.
La nueva plaza en San Cristóbal se suma a otras intervenciones recientes dentro de una política sostenida de creación y mejora de espacios verdes en todos los barrios. En las próximas semanas, además, está prevista la obra del Parque Ferroviario Villa Urquiza, que transformará otro predio ferroviario desaprovechado en espacio público verde.
En 1904, cuando la ciudad tenía poco más de 950.000 habitantes, la red de tranvías contaba con más de 250 kilómetros de tendido eléctrico; además, circulaban coches de tracción a sangre cuyos recorridos sumaban otros 230 kilómetros.
Aquel año se construyó, entre las calles Matheu, Alberti, Constitución y la avenida Pavón, la estación del tranvía Metropolitano. Por allí pasaban cuatro líneas que conectaban distintos sectores porteños y funcionaba como centro de trasbordo para los vecinos.
La estación cambió de titularidad cuando la Compañía de Tranvías Anglo Argentina absorbió al Tramway Metropolitano. En las décadas siguientes, la red siguió extendiéndose hasta superar los 800 kilómetros.
El declive comenzó en la década de 1940 y en 1963 el tranvía dejó de ser un servicio público en la Ciudad. Fue reemplazado por trolebuses y la estación pasó a ser terminal de las líneas 311 y 312, con recorridos circulares que llegaban hasta Retiro. Esos itinerarios se conservan hoy en las líneas de colectivos 61 y 62, que conectan distintos barrios con los centros de transbordo de Constitución, Retiro y Once.
En las últimas seis décadas, el predio tuvo usos variados: fue depósito de utilería y equipos de canales de televisión hasta 2014. Actualmente, en sus grandes galpones se almacenan materiales y algunas unidades de subte en desuso, y funcionan allí dependencias administrativas de Subterráneos de Buenos Aires (SBASE).
Su arquitectura permanece como testimonio de la antigua red ferroviaria porteña y constituye un hito del transporte urbano presente en la memoria del barrio de San Cristóbal. Se trata de un predio de más de diez mil metros cuadrados que próximamente será remodelado.

