28 de julio de 2026
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Plan de la FIFA para el Mundial que enfrentó a la UEFA

Un conflicto inesperado entre FIFA y UEFA surgió tras la publicación de un diario británico que afirmó que el organismo mundial del fútbol planea “vender participaciones en el Mundial a inversores privados”.

La información difundida por The Times, en un artículo del periodista Martyn Ziegler, sostiene que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, estaría promoviendo la venta de participaciones en el Mundial como parte de un plan que podría generar decenas de millones de libras.

La UEFA respondió en sus redes sociales con una declaración vinculada al artículo: consideró que la iniciativa cruzaba una línea que las instituciones del fútbol no deberían traspasar y pidió que federaciones, ligas, clubes, jugadores, aficionados y gobiernos tomen el asunto con seriedad. Subrayó que el alma y la gobernanza del fútbol no deben convertirse en activos comerciales, especialmente sin transparencia sobre quién se beneficia, y afirmó que la FIFA no tiene derecho a “vender” el deporte.

Ante la repercusión, la FIFA publicó en su sitio web un informe titulado “La FIFA tiene la intención de ampliar la financiación para el desarrollo del fútbol a más de 10.000 millones de dólares, siempre que las federaciones miembro de la FIFA lo aprueben”, en el que explica con más detalle el plan que deberán valorar las 211 Asociaciones Miembro.

Según The Times, el proyecto incluiría la creación de una empresa encargada de gestionar las principales competiciones masculinas y femeninas de la FIFA, entre ellas la Copa Mundial y la Copa Mundial de Clubes, lo que podría motivar presiones para ampliar estos torneos o celebrarlos con mayor frecuencia que cada cuatro años.

El diario citó “dos fuentes con conocimiento de las conversaciones” que señalaron que el proyecto se consultó con personas próximas a la administración de Donald Trump. Indicó además que Thrive Capital, de Joshua Kushner, podría liderar el grupo de inversores propuesto y que JP Morgan actuaría como asesor financiero; se precisó que Joshua Kushner es hermano de Jared Kushner, aunque no se indicó participación directa de este último en la inversión.

El plan prevé entregar una “participación” valorada en torno a 20 millones de dólares a cada una de las 211 federaciones miembro, las cuales podrían conservarla o venderla para obtener ingresos. Según la publicación, Infantino tendría la intención de dirigir esa empresa como comisionado una vez concluido su último mandato, previsto para 2031.

La FIFA explicó que la administración está estudiando integrar los derechos comerciales (transmisión, patrocinio, venta de entradas y licencias) con la gestión operativa de sus torneos mediante la creación de FIFA Forward Enterprise (FFE), y que ha iniciado un proceso de consulta tras recibir una propuesta para maximizar el potencial de esos derechos en competiciones masculinas, femeninas y juveniles.

En ese marco, la propuesta busca aumentar la financiación por Asociación Miembro de 8 millones de dólares a 20 millones para el ciclo 2027-30 a través del programa FFE, con el objetivo de apoyar infraestructura, entrenamiento, selecciones nacionales, competiciones, fútbol base y fútbol femenino.

Antes de la final del Mundial entre Argentina y España, Infantino afirmó ante el Consejo de la FIFA y las federaciones miembro que su intención es “liberar el potencial comercial” de la FIFA para que el éxito comercial se traduzca en desarrollo para el resto del fútbol, y describió al deporte como un motor de desarrollo humano y social.

La FIFA defendió la necesidad de una nueva estructura para que el componente comercial opere como un negocio focalizado cuyo valor se distribuya de manera más amplia y eficiente a nivel mundial, de modo que cada Asociación Miembro pueda disponer de recursos para forjar su propio futuro y no depender de terceros.

Infantino añadió que la intención es invertir también en las zonas más pequeñas o remotas, garantizando que cada federación, independientemente de su tamaño o ubicación, tenga voz y la posibilidad de decidir su rumbo, con el argumento de que el fútbol es un fenómeno global cuyos beneficios deben sentirse en todo el mundo.

Como justificación, la FIFA puso ejemplos de selecciones como Cabo Verde y Curazao, que según la organización recibieron apoyo creciente a través del programa FIFA Forward antes de aspirar a participar en la Copa del Mundo 2026, y afirmó que el plan podría permitir repartir “más de 10.000 millones de dólares en los próximos cuatro años” junto con otros programas existentes.

Además de la iniciativa de financiación de FFE, se plantea el Programa de Financiación Rápida de la FIFA (FFFP), descrito como un mecanismo opcional mediante el cual las federaciones podrían acceder a financiación adicional para el desarrollo; en este esquema, cada miembro podría solicitar hasta 20 millones de dólares en capital único.

La FIFA precisó que la financiación adicional provendría de una captación inicial de capital prevista por FFE de 4.200 millones de dólares, basada en una valoración implícita de 20.000 millones; según el organismo, cualquier beneficio neto de FFE se reinvertiría íntegramente en el fútbol.

El comunicado reconoció que se invitaría a terceros a realizar inversiones minoritarias, sin control, en FFE, y que dichos inversores serían seleccionados según criterios estratégicos, de gobernanza y a largo plazo. Aseguró que la FIFA mantendría el control exclusivo de FFE mediante una mayoría en su junta directiva y la autoridad sobre la gobernanza de las competiciones, el calendario internacional y las decisiones regulatorias y deportivas.

En relación con los inversores, la FIFA indicó que “Thrive Eternal” lideraría el grupo propuesto para FFE, aunque ese nombramiento estaría sujeto a acuerdos finales y las aprobaciones necesarias.

El texto también nombra a Greg Maffei, de BANN Ventures, como asesor comercial clave que seguirá en la creación de FFE en la nueva fase, y confirma la contratación de JP Morgan para colaborar con la FIFA, además de otros asesores como OpenEconomics para contactar con posibles inversores a largo plazo.

La FIFA añadió que el proceso apunta a conformar un grupo de inversores geográficamente diversificado, con manifestaciones de interés procedentes de Europa, América, Asia y África, y reiteró que los inversores externos tendrían solo una participación minoritaria en FFE y no un papel operativo, invirtiendo en una filial y no en la FIFA directamente.

The Times recordó que se evalúa la posibilidad de ampliar el Mundial de 48 a 64 selecciones, una opción que la Conmebol ha respaldado, y señaló que algunas figuras del fútbol consideran el plan como una potencial “bomba nuclear”. El diario indicó además que ya habrían existido reuniones entre altos cargos de la FIFA y potenciales inversores que firmaron acuerdos de confidencialidad, y que los inversores podrían comprar inicialmente entre el 20 y el 30 por ciento de las participaciones.

Según The Times, la estrategia de la FIFA para lograr la aprobación sería asignar acciones individuales a las 211 asociaciones, lo que facilitaría la aprobación en el Congreso y el Consejo porque, para las federaciones más pequeñas, esas acciones podrían valer varias veces sus ingresos anuales.

Sobre el posible papel futuro de Infantino en la nueva estructura, la FIFA afirmó que eso “nunca se ha discutido”, aunque adelantó que el presidente y la administración tendrían un papel destacado si la propuesta se aprueba. El rotativo británico comparó el posible modelo con el de la NFL, cuyo comisionado, Roger Goodell, percibe una remuneración muy superior a la de Infantino.

El análisis de Martyn Ziegler señala que, aunque la FIFA mantendría autoridad sobre el fútbol internacional y el calendario tras 2030, las decisiones de la nueva compañía tendrían gran influencia en el futuro del deporte. Expresó además la preocupación de que inversionistas privados presionen para celebrar la Copa Mundial masculina en países que maximicen el rendimiento comercial o para ubicar la Copa Mundial de Clubes en regiones como el Golfo Pérsico para aumentar ingresos, lo que podría provocar la interrupción de ligas nacionales y problemas logísticos similares a los vividos en Qatar 2022.

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