5 de agosto de 2026
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Islas Diomedes: dos países con casi un día de diferencia horaria

A pocos kilómetros de distancia, dos islas en el estrecho de Bering tienen prácticamente un día de diferencia en su calendario, lo que convierte a las Diomedes en un lugar singular del mapa. La Gran Diomede y la Pequeña Diomede están separadas por la Línea Internacional de Cambio de Fecha, de modo que el mismo instante puede corresponder a días distintos según la isla.

La NASA indicó que las islas están separadas por 3,8 kilómetros y que se sitúan a ambos lados de esa línea que determina la fecha internacional.

Ese desfase temporal las ha convertido en un ejemplo habitual en materiales de geografía y divulgación: la idea de “viajar al mañana” o “volver al ayer” ilustra cómo la organización global del tiempo depende de decisiones de calendario y husos horarios, no de una alteración física del tiempo.

La NOAA explicó que la Línea Internacional de Cambio de Fecha actúa como una demarcación entre dos fechas consecutivas y que su recorrido responde a criterios prácticos y políticos, no a una norma legal única a nivel mundial.

Dónde están y por qué tienen fechas distintas

Las Diomedes se localizan en el centro del estrecho de Bering, el paso marítimo entre Alaska y Siberia que conecta el océano Pacífico con el Ártico. Aunque las islas están muy próximas, la presencia de la Línea Internacional de Cambio de Fecha y la asignación de husos horarios por cada país mantienen la diferencia de calendario entre ambas.

En la práctica, la separación temporal entre las islas ronda las 21 horas. La NOAA señaló que al cruzar hacia el oeste de la línea se avanza al día siguiente, y al regresar se retrocede a la fecha anterior. No se trata de un desfase de 24 horas porque influyen tanto la ubicación de la línea como las decisiones nacionales sobre los husos horarios. Por eso a veces se las llama informalmene “isla de mañana” (Gran Diomede) y “isla de ayer” (Pequeña Diomede).

En cuanto a su tamaño, la Gran Diomede mide cerca de 29 kilómetros cuadrados y la Pequeña Diomede alrededor de 7,3 kilómetros cuadrados. Fuentes como la NASA y el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) coinciden en que la Pequeña Diomede forma parte de Alaska y alberga una comunidad estable, mientras que la Gran Diomede pertenece a Rusia y no tiene población civil permanente.

Un punto de frontera entre pueblos indígenas y potencias

Antes de las divisiones nacionales, la zona fue parte de las rutas de intercambio de pueblos indígenas del Ártico: comunidades yupik e inupiat usaron las islas como puntos de paso, comercio y subsistencia basados en la pesca y la caza marina. Esa función histórica les dio valor cultural mucho antes de su importancia diplomática.

El nombre de las islas se vincula en la tradición europea al navegante Vitus Bering, que pasó por la zona en 1728; la Encyclopaedia Britannica comenta que la denominación remite a san Diomedes, cuya festividad coincidió con la travesía. La venta de Alaska en 1867 consolidó la separación política: la Pequeña Diomede quedó del lado estadounidense y la Gran Diomede del ruso.

La frontera adquirió mayor relevancia durante la Guerra Fría: la proximidad entre ambas costas simbolizaba la cercanía entre bloques opuestos. La NASA mencionó el apelativo informal “Cortina de Hielo” para la zona, y el USGS ha señalado la existencia en la Gran Diomede de instalaciones estatales y una estación meteorológica rusa.

En esas décadas, el hielo marino, el control fronterizo y la carga simbólica limitaron la circulación entre las islas; la cercanía física no implicó un tránsito sencillo ni continuado, y el valor estratégico del estrecho reforzó ese aislamiento.

Vida cotidiana, acceso y valor científico

La Pequeña Diomede mantiene una población reducida en la localidad de Diomede, Alaska. El USGS reportó 82 habitantes en 2021 y el U.S. Census Bureau la incluye entre las jurisdicciones más pequeñas y aisladas del estado. El acceso depende del clima y de conexiones aéreas con otras zonas del oeste de Alaska; esa escala condiciona el suministro, la educación y los servicios básicos, que funcionan en un entorno aislado durante gran parte del año.

La Gran Diomede presenta una realidad distinta: las fuentes oficiales la describen sin población civil permanente, con presencia estatal ligada a funciones fronterizas y meteorológicas. Su aislamiento, el clima polar y su relevancia estratégica explican la ausencia de turismo regular y la necesidad de autorizaciones especiales para cualquier visita.

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