El domingo 30, desde las 11, se celebrará por sexto año consecutivo el Día del Niño en el merendero-comedor Sueño Dorado de Llavallol. Como cada año, están recolectando donaciones para más de 150 niñas y niños que participarán junto a sus familias del barrio y de zonas cercanas.
Elizabeth Maldonado, fundadora del espacio ubicado en Rauch 1375, entre Sastre y Dávila, explicó que están recibiendo todo tipo de aportes para la fiesta: «Estamos juntando todo lo que se pueda compartir con el barrio el día de la celebración, como venimos haciendo todos los años».
Solicitan golosinas, juguetes nuevos o usados en buen estado, jugos, galletitas, grasas, harinas, snacks, palitos salados, budines y bizcochuelos, entre otros. La convocatoria se difundió en redes para que todas las familias puedan participar, disfrutar de comida y divertirse ese día.
Vecinos y vecinas, grandes y chicos, esperan la fecha con entusiasmo: cada niño recibe un regalo y hay espectáculos en vivo y sorpresas para quienes asisten.
El merendero en Llavallol con compromiso social
Desde su apertura hace seis años, el merendero se consolidó como un espacio comunitario que ofrece no solo un plato caliente, sino también acompañamiento y apoyo a las familias del barrio.
Elizabeth cuenta que el proyecto nació de su voluntad de ayudar a la comunidad donde creció: «Me crié acá. En un momento me mudé, pero al volver decidí instalar el comedor en mi propia casa».
La labor social es una actividad familiar: antes de inaugurar Sueño Dorado, Elizabeth colaboró en el comedor de su hermano en La Matanza. Empezó muy joven —alrededor de los 18 años— y desde entonces participa en tareas solidarias.
Más ayuda para el espacio solidario
La función principal de Sueño Dorado es la asistencia a los vecinos. Todos los jueves preparan una olla popular para ofrecer un plato de comida caliente.
Además, los sábados entregan desayuno y almuerzo. El merendero funciona también como centro de contención: ofrece un taller de alfabetización, apoyo escolar durante todo el año y un ropero solidario, especialmente importante en los meses fríos, según explicó Elizabeth.
Para sostener la entrega de comida dos veces por semana, organizan campañas y colectas de forma constante.
«Siempre estamos en búsqueda de alimentos no perecederos, verduras y fuentes de proteína para cocinar comidas nutritivas», detalló la responsable. También reciben útiles, libros y todo tipo de donaciones destinadas a la infancia.
Para el merendero de Llavallol, cada aporte es fundamental para mantener la labor social: aunque sea pequeño, el gesto marca la diferencia y ayuda a que muchos niños tengan un día más feliz, concluyó Elizabeth.


