15 de enero de 2026
Buenos Aires, 23 C

Caracolas musicales de 6.000 años halladas en Cataluña cambian la historia de la música europea

El hallazgo y el análisis reciente de un conjunto de caracolas en Cataluña, España, ofrecen nuevas evidencias sobre la vida, la cultura y las capacidades expresivas de comunidades prehistóricas.

Doce caracolas grandes, pertenecientes a una especie marina hoy casi extinta, se encontraron en asentamientos neolíticos y en antiguas minas de variscita en la región catalana.

El estudio, dirigido por Miquel López-García y Margarita Díaz-Andreu, arqueólogos de la Universidad de Barcelona, ha suscitado interés académico y público por sus implicaciones en el origen de la música y la comunicación humana.

Descubrimiento y características de las caracolas halladas en España

Las caracolas, datadas en torno a 6.000 años de antigüedad, proceden de yacimientos que reflejan actividad agrícola y minera intensas durante el Neolítico. Los investigadores observaron que las conchas fueron recolectadas tras la muerte de los moluscos, lo que descarta su uso como alimento.

Un rasgo llamativo es la ausencia de los ápices en muchas piezas, una modificación deliberada que habría permitido crear boquillas para la producción de sonido.

Margarita Díaz-Andreu señaló a The Guardian que las conchas “se recolectaron después de que los caracoles que contenían murieran, lo que significa que no se utilizaron como alimento”. Este procedimiento evidencia conocimientos técnicos y la intención de transformar objetos naturales en herramientas sonoras.

Hipótesis sobre el uso de las caracolas como instrumentos musicales y de comunicación

En su artículo, publicado en la revista Antiquity, López-García y Díaz-Andreu plantean que estos objetos cumplían una doble función en las comunidades neolíticas catalanas. Por un lado, las trompetas de concha habrían servido para la comunicación a larga distancia, tanto entre agricultores en extensos paisajes como entre mineros en galerías subterráneas.

Según López-García en conversación con The Guardian, “las trompetas de concha son capaces de producir sonidos de alta intensidad y habrían sido muy efectivas para la comunicación a larga distancia”. Los autores sostienen que estas piezas también podrían haber funcionado como instrumentos musicales, capaces de producir melodías y matices expresivos.

Experimentos acústicos realizados con las caracolas

Para comprobar sus hipótesis, los investigadores realizaron pruebas acústicas con ocho caracolas en buen estado. López-García, además de arqueólogo y musicólogo, es trompetista profesional, lo que le permitió aplicar técnicas de embocadura similares a las usadas en instrumentos de viento-metal modernos.

Los resultados fueron notablemente claros: siete de las ocho conchas emitieron un tono potente y estable, comparable al timbre de la trompa actual. “Es asombroso que se obtenga ese tono tan reconocible con un instrumento sencillo que es simplemente un cuerpo animal ligeramente modificado”, afirmó López-García. El sonido superó los 100 decibelios y la manipulación de la embocadura —como introducir la mano en la abertura o variar el tipo de soplo— permitía alterar el timbre y la afinación.

Potencial musical y expresivo de las trompetas de caracola

Los experimentos y su análisis muestran que las caracolas no solo podían emitir señales sonoras, sino también producir variaciones melódicas y timbrales, lo que les confiere un potencial musical real. López-García explicó: “Queríamos ver si alguna de las piezas que tocábamos daba cabida a la improvisación o a la exploración de recursos sonoros”.

Al modificar la embocadura y la posición de la mano, los intérpretes pudieron moldear el tono y las notas, lo que sugiere que estas piezas habrían permitido desempeñar funciones musicales expresivas además de utilitarias.

Contexto histórico y comparación con otros hallazgos arqueológicos de caracolas

El uso de caracolas como instrumentos o dispositivos de comunicación aparece en diversas culturas antiguas. Un ejemplo destacado es la caracola de la cueva de Marsoulas, en Francia, con más de 18.000 años de antigüedad. López-García apunta que “la trompeta de caracola más antigua, con características prácticamente idénticas a las halladas en Cataluña, se halló en la cueva de Marsoulas” y se ha datado en un periodo muy anterior al Neolítico.

Aunque estas piezas son relevantes en distintos contextos, las caracolas catalanas habían recibido escasa atención hasta ahora, en contraste con hallazgos en otras culturas como la maya. Díaz-Andreu considera que “la revelación del estudio de que los catalanes del Neolítico usaban las conchas tanto para comunicarse como para la música redefine nuestra comprensión del sonido, el espacio y la conexión social en las comunidades prehistóricas tempranas”.

Reflexiones sobre la importancia de la música en las comunidades humanas

El estudio invita a reconsiderar los orígenes de la música y su papel en la historia humana. López-García reflexiona sobre el equilibrio entre el uso utilitario de la música y su dimensión estética, expresiva y emocional.

El investigador plantea si la música surgió principalmente como herramienta funcional de supervivencia o como una necesidad humana para transmitir emociones y fortalecer vínculos sociales dentro de los grupos.

Artículo anterior

Messi confesó que soñaba con jugar en Newell’s

Artículo siguiente

Helicóptero cayó sobre canchas del ex circuito KDT en Palermo

Continuar leyendo

Últimas noticias