15 de enero de 2026
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Restos vegetales antiguos reescriben la alimentación humana

Investigaciones recientes han motivado una revisión profunda sobre la dieta de los humanos prehistóricos.

Un estudio citado por Muy Interesante cuestiona el paradigma tradicional del “hombre cazador” centrado en la carne, mostrando pruebas de que el procesamiento y consumo sistemático de plantas fue, desde etapas muy tempranas, una constante en la subsistencia de los primeros humanos.

Este hallazgo obliga a reconsiderar las prácticas alimentarias ancestrales y modifica la comprensión de su adaptación y expansión a distintos ecosistemas.

Evidencias arqueológicas y el papel de las plantas

Según Muy Interesante, el trabajo de S. A. Florin y M. N. Ramsey, publicado en Journal of Archaeological Research, concede un lugar central a los alimentos vegetales procesados en la dieta durante el Paleolítico, mucho antes del desarrollo de la agricultura.

Con base en un análisis amplio de evidencias arqueobotánicas, tecnologías y restos paleoecológicos, los autores sostienen que el procesamiento complejo de plantas precedió con amplitud a la producción agrícola, tradicionalmente entendida como el gran cambio alimentario humano.

Durante décadas predominó la visión de una alimentación centrada en la caza, en parte porque los restos óseos animales se conservan mejor que los vegetales, lo que ocultó el consumo de plantas ricas en carbohidratos.

El nuevo enfoque destaca que los humanos dependieron desde temprano de la energía de los carbohidratos vegetales, especialmente cuando técnicas como la molienda y la cocción los volvieron más digeribles y energéticos.

Pruebas materiales y economía de amplio espectro

Las evidencias mencionadas por los investigadores y recogidas por Muy Interesante incluyen microrrestos vegetales en el cálculo dental, fitolitos vinculados a hogares y marcas de cocción en granos de almidón.

Estos datos muestran prácticas continuas de procesamiento de semillas y gramíneas tanto por Homo sapiens como por neandertales. Un ejemplo notable es el yacimiento de Ohalo II, en Israel, con unos 23.000 años de antigüedad, cuya conservación excepcional permitió identificar decenas de miles de fragmentos vegetales, cereales silvestres y pequeñas gramíneas.

El análisis concluyó que la recolección, molienda y cocción de una amplia variedad de plantas se realizaba a lo largo del año, lo que sugiere una economía de amplio espectro y descarta la idea de que el consumo vegetal fuese marginal.

Innovación tecnológica y adaptación

La innovación tecnológica es clave en estos hallazgos. El estudio documenta el uso temprano de molinos, piedras de molienda y estructuras asociadas a la cocción de masas vegetales ricas en almidón. Estas técnicas optimizaron recursos, redujeron toxinas y aumentaron la digestibilidad y el aprovechamiento calórico de los vegetales.

El aprovechamiento de plantas como recursos fundamentales resultó esencial para la subsistencia y la adaptación a entornos diversos —templados, tropicales y semiáridos— fuera de África, según señala Muy Interesante.

Replanteamiento de teorías y diversidad cultural

El trabajo de Florin y Ramsey cuestiona la hipótesis de la “Revolución de Amplio Espectro”, que planteaba que solo frente a presiones ambientales y demográficas crecientes se recurrió sistemáticamente a plantas silvestres antes de la agricultura.

Los autores, como destaca Muy Interesante, sostienen que el consumo y procesamiento de plantas fue una característica persistente y anterior a la agricultura, y constituyó un componente clave de la flexibilidad adaptativa del género Homo.

Este enfoque revisado, denominado la “especie de amplio espectro”, atribuye a la flexibilidad alimentaria y tecnológica un papel esencial en la evolución humana.

Las prácticas de transformación y uso de plantas fueron determinantes para la expansión geográfica, ayudando a enfrentar fluctuaciones ambientales y reduciendo la dependencia exclusiva de la caza.

Además, hallazgos en cuevas de Eurasia confirman el procesamiento sistemático de alimentos vegetales y técnicas culinarias complejas entre neandertales y Homo sapiens, lo que cuestiona la antigua idea de una supuesta inferioridad tecnológica de los neandertales y aporta una nueva perspectiva sobre la diversidad cultural y biológica de los humanos prehistóricos.

Una nueva visión sobre la evolución humana

Las conclusiones del análisis, subrayadas por Muy Interesante, invitan a reconsiderar de manera sustancial la historia de la alimentación y los procesos de adaptación humana.

La imagen resultante deja atrás el estereotipo del “cazador carnívoro” y sitúa el procesamiento vegetal como una de las innovaciones más relevantes en la evolución humana, clave para la supervivencia, la expansión y la notable diversidad cultural observada en las diferentes ramas del género Homo.

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