El Pentágono confirmó su respaldo al pacto de seguridad AUKUS, la alianza estratégica entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia que prevé proveer a Canberra “al menos tres submarinos nucleares de la clase Virginia en un plazo de 15 años”.
La administración del presidente Donald Trump, que había ordenado revisar el acuerdo iniciado durante el gobierno de Joe Biden, concluyó tras cinco meses de análisis que el pacto está en línea con la agenda “América Primero” impulsada por Trump.
El portavoz del Departamento de Defensa, Sean Parnell, señaló que la revisión subrayó la necesidad de afianzar AUKUS y proceder con decisión, en consonancia con la directiva de avanzar “a toda máquina”.
El congresista demócrata Joe Courtney, referente en asuntos navales en la Cámara de Representantes, celebró la confirmación y afirmó que el marco del acuerdo coincide con los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos.
La reafirmación de AUKUS se produce en un contexto de continuidad: el acuerdo de 2021 ha resistido tres cambios de gobierno en los países involucrados y permanece vigente, según remarcó Courtney, quien representa a un distrito de Connecticut vinculado a la construcción de submarinos en Estados Unidos.
El convenio contempla la transferencia de submarinos de última generación y la cooperación en tecnologías militares, con entregas previstas a partir de 2032. Estas naves forman parte de la estrategia australiana para reforzar sus capacidades de ataque de largo alcance en el Pacífico, con especial atención a la contención de China.
El acuerdo, que incluye el desarrollo de la capacidad industrial naval australiana, podría implicar contratos por hasta 235.000 millones de dólares durante los próximos 30 años.
El ministro australiano de Industria de Defensa, Pat Conroy, dijo estar conforme con la confirmación de la revisión estadounidense y afirmó que su cartera colaborará activamente para mejorar AUKUS, aunque aclaró que corresponde a Washington publicar el documento de revisión. Conroy reiteró el compromiso de optimizar la entrega y el desempeño del acuerdo allí donde sea posible.
Cabe recordar que la adhesión australiana a AUKUS provocó un fuerte conflicto diplomático con Francia tras la cancelación de un contrato para la compra de submarinos diésel en favor del programa tripartito. En 2021, el entonces viceprimer ministro australiano Barnaby Joyce defendió la posibilidad de terminar contratos, señalando que los acuerdos incluyen términos que permiten la salida.
Funcionarios del Pentágono advirtieron que la Cúpula Dorada sufre demoras
En el plano interno, la iniciativa antimisiles conocida como Cúpula Dorada, uno de los proyectos emblemáticos promovidos por la administración Trump, enfrenta retrasos importantes por el cierre gubernamental de 43 días y por la falta de un plan de gasto claro para los primeros 25.000 millones de dólares asignados al programa, según fuentes consultadas por Reuters.
Ese monto fue aprobado en el paquete de conciliación presupuestaria del verano, pero, de acuerdo con dos funcionarios gubernamentales, un miembro del Capitolio y directivos de la industria consultados bajo condición de anonimato, todavía no se ha transformado en un plan de acción concreto.
El prolongado cierre del gobierno paralizó contrataciones y dejó fuera de sus funciones a personal esencial encargado de aprobar y firmar contratos, lo que ha entorpecido el avance del proyecto. Esas dificultades plantean dudas sobre la capacidad de la administración para cumplir la promesa de que el sistema —valorado en 175.000 millones de dólares— esté operativo para proteger el territorio continental antes de 2028.
(Con información de AFP)


