En la intersección de las calles Siciliano y Vernet se colocó una placa que identifica ese inmueble como Ex Centro Clandestino de Detención vinculado a las violaciones de derechos humanos durante la última dictadura militar. Ese reconocimiento incluye además la distinción como el primer sitio de la Argentina bajo un sello con alcance continental impulsado por el Mercosur, lo que abre un precedente para que otros espacios de memoria puedan recibir certificaciones y actos similares en el futuro.
El acto oficial contó con la presencia de referentes de organismos de derechos humanos, entre ellos la Abuela de Plaza de Mayo Elsa Pavón, y con las nietas restituidas Paula Logares y Victoria Moyano; esta última nació en la maternidad clandestina del lugar el 25 de agosto de 1978. A nivel institucional participaron autoridades provinciales y municipales, incluyendo al ministro de Justicia y Derechos Humanos Juan Martín Mena y el jefe comunal, junto a otros funcionarios.
Conocido como el Pozo de Banfield, este centro clandestino funcionó durante la dictadura y pasó por sus instalaciones más de 350 personas. En ese sitio funcionó una maternidad clandestina donde se apropiaron ilegalmente bebés nacidos de detenidas; también fue uno de los lugares en los que estuvieron secuestrados y desaparecieron jóvenes vinculados a La Noche de los Lápices. La historia del lugar y el sufrimiento de sus víctimas han sido objeto de denuncias, juicios y procesos de memoria que han impulsado su recuperación como espacio público.
Gracias a la persistencia de la lucha social y a las acciones de organismos de derechos humanos, el edificio fue desafectado de su uso represivo en 2006 y, tras años de gestión y acuerdos, se abrió formalmente como Espacio para la Memoria en 2015 mediante la firma de un convenio tripartito. Desde entonces, su administración se ejerce en articulación entre la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia, el Municipio de Lomas de Zamora y la Mesa de Trabajo del Ex Pozo, colectivamente responsables de conservar el lugar, promover su memoria y organizar actividades.
Durante todo el año el Espacio para la Memoria ofrece visitas guiadas donde se contextualiza la historia del sitio y se trabaja en la transmisión de la memoria histórica. Además, se desarrollan diversas actividades culturales y educativas: presentaciones de libros, talleres, proyecciones de películas y documentales, y otras acciones orientadas a la formación en derechos humanos. La identificación oficial y el reconocimiento regional buscan reforzar la función educativa y conmemorativa del lugar, afianzando su papel en la preservación de la memoria de las víctimas y en la prevención de nuevas violaciones de derechos.


