Cuando un paciente dice haber dormido mejor gracias a un truco visto en redes, los médicos analizan la idea y con frecuencia detectan detrás de esa tendencia recomendaciones sin respaldo científico y, en algunos casos, riesgos para la salud.
En Estados Unidos circulan con fuerza modas virales relacionadas con el sueño que han llamado la atención de especialistas en neumonología, neurología y medicina general. Según la National Sleep Foundation, entre 50 y 70 millones de estadounidenses sufren algún trastorno del sueño.
El auge de estas prácticas se explica tanto por la búsqueda de soluciones rápidas como por dificultades para acceder a terapias validadas y por la desconfianza en la atención formal. En muchos casos, la información disponible en videos, hilos y publicaciones reemplaza la consulta médica, lo que motivó advertencias de varios expertos sobre los posibles efectos adversos de estos llamados “sleep hacks”.
El neumonólogo David Beuther, profesor en National Jewish Health de Denver, expresó a Medscape su preocupación: hay material confiable en la red, pero la desinformación puede propagarse muy rápido.
1. Uso de aceites esenciales
En redes se promociona el uso de aceites esenciales en aerosol o aplicados sobre la piel —por ejemplo, lavanda o eucalipto— como ayuda para dormir. Se sugiere que inhalarlos o aplicarlos tópicamente facilita el descanso.
No existen estudios sólidos que confirmen su eficacia y la comunidad médica no tiene un consenso sobre su seguridad o beneficios, por lo que su uso debe considerarse con cautela.
2. “Sleepy girl mocktail”
Una tendencia popular son las bebidas no alcohólicas dirigidas a inducir sueño, llamadas “sleepy girl mocktails”. Suelen mezclarse jugos, sales minerales y suplementos en polvo como melatonina o magnesio.
Su atractivo es la facilidad de preparación y la promesa de un efecto inmediato, pero no cuentan con respaldo científico. Además, el consumo frecuente puede traducirse en ingestas accidentales de suplementos o aditivos que resulten perjudiciales.
3. “Bed rotting” o descanso prolongado en cama
El “bed rotting”, difundido en plataformas como TikTok, consiste en pasar muchas horas en la cama fuera del horario habitual de sueño con la idea de “recuperar” descanso.
Según la Academia Americana de Medicina del Sueño, el 24% de la Generación Z declaró haber practicado esta conducta en el último año.
La doctora Anne Marie Morse, vocera de la AASM, recuerda que la cama debe asociarse al sueño y que emplearla sistemáticamente para otras actividades puede perjudicar la calidad del descanso. Recomienda establecer rutinas regulares y consultar a un médico si las dificultades para dormir persisten.
La neuróloga Gunjan Narwani, de Houston Methodist Clear Lake Hospital, advierte que prolongar el tiempo en cama fuera del horario nocturno puede alterar el ritmo circadiano y reducir la necesidad fisiológica de dormir, empeorando los patrones de sueño.
4. Cinta adhesiva en la boca (Mouth taping)
Una práctica difundida es pegar la boca con cinta médica o hipoalergénica durante la noche para obligar a respirar por la nariz. Se promociona como forma de mejorar la respiración, pero preocupa a los especialistas.
El doctor David Beuther señala que no hay evidencia que demuestre beneficios claros. Daniel Pérez Chada, presidente de la Fundación Argentina del Sueño y director de la Clínica del Sueño del Hospital Universitario Austral, explica que los estudios publicados son limitados y fueron realizados con pocos pacientes con apnea leve; aunque algunos mostraron reducción de apneas y ronquido, no permiten conclusiones firmes.
Los médicos advierten que cerrar la boca puede ser peligroso para personas con congestión nasal, apnea del sueño u otras enfermedades respiratorias, porque la respiración bucal actúa como mecanismo de seguridad. La cinta podría aumentar el esfuerzo respiratorio nocturno y favorecer reflujo gástrico.
5. Exceso de suplementos: melatonina y magnesio
El consumo de suplementos para dormir, especialmente melatonina y magnesio, se ha incrementado. El doctor Jeffrey Chester, director médico en Ohana Luxury Addiction Treatment Center, indica que dosis excesivas de melatonina pueden provocar somnolencia diurna e interactuar con antidepresivos; el magnesio en exceso puede provocar toxicidad.
Sudha Tallavajhula, profesora en McGovern Medical School y directora médica en el TIRR Memorial Hermann Neurological Sleep Medicine Center, advierte sobre los riesgos en niños y adolescentes: la melatonina puede generar situaciones de urgencia si no se usa correctamente y algunos preparados contienen aditivos dañinos. También recuerda que el magnesio puede ser perjudicial en dosis elevadas.
6. Dispositivos y soluciones no médicas
Algunos usuarios prueban dispositivos o técnicas alternativas pensando en evitar tratamientos validados como la CPAP o la terapia cognitivo-conductual.
Beuther señala que, aunque los tratamientos médicos pueden resultar incómodos —por el ruido, el calor o los tubos—, recurrir a soluciones no supervisadas puede complicar el manejo de los problemas de sueño. Su conclusión subraya una necesidad mayor: una población que envejece, un sistema sanitario con limitaciones y pacientes que no siempre acceden a la atención adecuada.


