El Ejército de Nigeria intervino este domingo en el vecino Benín después de que un grupo de militares anunciara un intento de golpe de Estado en la televisión pública, informó la oficina de prensa del presidente nigeriano Bola Tinubu.
Según el comunicado presidencial, Tinubu autorizó el ingreso de cazas de la Fuerza Aérea Nigeriana al espacio aéreo beninés y su despliegue en el país tras dos solicitudes formales del gobierno de Benín, con el objetivo de desalojar a los golpistas de la emisora estatal y de un campamento militar donde se habían reagruparon.
La intervención respondió a una petición urgente del Ministerio de Asuntos Exteriores de Benín, que advirtió sobre la gravedad de la situación y la necesidad de preservar el orden constitucional, las instituciones nacionales y la seguridad de la población.
Las autoridades beninesas solicitaron el despliegue de cazas nigerianos para labores de vigilancia e intervención rápida, coordinadas por Benín, así como la presencia de tropas terrestres nigerianas en misiones autorizadas para proteger instalaciones e intervenir contra grupos armados.
Tinubu afirmó que la operación se enmarcó en el protocolo democrático de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO). “Han ayudado a estabilizar un país vecino”, señaló el comunicado.
En paralelo, la CEDEAO anunció el envío de una fuerza regional integrada por efectivos de Nigeria, Sierra Leona, Costa de Marfil y Ghana para apoyar al ejército beninés en la restauración del orden constitucional y la integridad territorial. El gobierno beninés, por su parte, informó oficialmente que el golpe había sido frustrado.
El incidente comenzó cuando un grupo de militares irrumpió en la señal de la radiotelevisión pública RTB, autodenominado Comité Militar para la Refundación de la República, y aseguró haber depuesto al presidente Patrice Talon y tomado el control del Estado. El ministro del Interior, Alassane Seidou, publicó un video en Facebook indicando que la sublevación fue abortada y que las fuerzas armadas se mantenían leales. Talon, en su primer pronunciamiento, lamentó las víctimas y dijo: “Les aseguro que haremos todo lo que esté en nuestro poder para encontrarlos sanos y salvos”.
El Ejecutivo beninés no confirmó cifras oficiales de fallecidos ni de secuestrados; medios locales, citando fuentes cercanas a la presidencia, informaron de la detención de 13 implicados. Se desconoce el paradero del supuesto líder, el teniente coronel Pascal Tigri, presentado como presidente de la comisión rebelde. Se registraron detonaciones y patrullas en partes de Cotonú, aunque la capital permaneció mayormente tranquila tras el fracaso de la insurrección y la restauración de las emisiones de radio y televisión.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia condenó la tentativa golpista y pidió el respeto de la institucionalidad, posición en línea con la Unión Africana y la CEDEAO. La cancillería francesa recomendó a sus ciudadanos en Benín extremar precauciones.
La intentona ocurre en un contexto político tenso en un país con antecedentes de golpes de Estado desde la independencia en 1960. Tras la era de Mathieu Kérékou, Benín ha disfrutado de relativa estabilidad desde 1991. Talon, presidente desde 2016, debe dejar el cargo en abril tras las elecciones presidenciales, en las que el exministro de Finanzas y candidato oficialista Romuald Wadagni aparece como favorito, según fuentes locales. La candidatura del opositor Renaud Agbodjo fue excluida por no reunir patrocinadores suficientes, según la comisión electoral.
Recientemente, el parlamento beninés amplió el mandato presidencial de cinco a siete años, manteniendo el límite de dos periodos. La región de África Occidental ha vivido varios golpes en los últimos años, incluido el derrocamiento del presidente de Guinea-Bisáu, Umaro Embaló, después de elecciones disputadas el mes pasado.
(Con información de AFP, AP y EFE)


