Una niñera será juzgada el martes en Nanterre, en las afueras de París, acusada de haber contaminado con productos de limpieza alimentos, bebidas y cosméticos de la familia para la que trabajaba desde octubre de 2023. La mujer, de nacionalidad argelina y alrededor de 40 años en la fecha de los hechos, enfrenta cargos con la circunstancia agravante de antisemitismo.
Los hechos se conocieron en enero de 2024, cuando la madre, responsable de tres menores de 2, 5 y 7 años, notó que una botella de vino olía a producto de limpieza. Poco después percibió olor a lejía en un jugo de uva y ardor en los ojos al usar su desmaquillante, lo que la llevó a presentar una denuncia en la comisaría de Levallois-Perret, en Hauts-de-Seine.
Las investigaciones detectaron sustancias tóxicas en varios elementos de la vivienda: botellas de vino y otras bebidas alcohólicas, jugo de uva, un plato de pasta preparado con whisky y productos cosméticos. Análisis citados por AFP señalaron la presencia de residuos de productos de limpieza no aptos para el consumo humano.
En su custodia policial, la sospechosa reconoció haber introducido esos productos en botellas y envases. Ante la pregunta sobre sus motivaciones, declaró: “Porque tienen dinero y poder, nunca debí haber trabajado para una mujer judía”. Esa afirmación motivó al juez de instrucción a incorporar la agravante de antisemitismo al remitir el caso al tribunal correccional.
La familia está representada por los abogados Sacha Ghozlan y Patrick Klugman. Ghozlan definió el episodio como un ejemplo de “antisemitismo ambiental, en la intimidad del entorno familiar”, mientras que Klugman lamentó que los tres menores no hayan sido reconocidos como víctimas directas pese a su contacto cotidiano con la acusada.
Según la orden judicial citada por AFP, los niños afirmaron haber visto a la niñera golpear la mezuzá situada en la entrada del domicilio y que ella les hacía preguntas insistentes sobre su judaísmo. Estas declaraciones refuerzan el contexto discriminatorio esgrimido en la acusación, aunque no modificaron la calificación penal respecto a los menores.
La acusada negó haber actuado contra los niños y dijo a la policía que su comportamiento fue “como un castigo por lo que ellos me hicieron”, según el documento citado por AFP. Aseguró no haber añadido sustancias peligrosas en objetos destinados a los menores y rechazó que sus actos respondieran a una motivación religiosa, pese a sus declaraciones iniciales.
Se espera que Yonathan Arfi, presidente del Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIF), testifique en representación de la parte civil. Además, la Unión de Estudiantes Judíos de Francia (UEJF) y la Liga contra el Racismo y el Antisemitismo (Licra) se constituyeron como partes civiles, informó Ghozlan a AFP.
El caso ocurre en un contexto de creciente preocupación por actos antisemitas en Francia, donde las autoridades han alertado sobre un aumento de incidentes desde 2023. La Fiscalía ha reforzado el seguimiento de delitos motivados por prejuicios religiosos, en particular en entornos escolares y domésticos, que suelen ser más difíciles de detectar. El juicio en Nanterre deberá aclarar la cronología de los hechos, la intencionalidad de la acusada y las consecuencias para la familia; la defensa no respondió a las solicitudes de AFP antes de la publicación del artículo. La audiencia se presenta como una prueba sobre cómo la justicia francesa aborda la dimensión íntima y doméstica de actos discriminatorios.


